CAMAGÜEY.- Hace unas semanas, después de que Santiago de Cuba barriera a Camagüey en su peor momento de la 58 Serie Nacional de Béisbol, me acerqué a Orlando González para buscar una explicación al caos. Fue la única vez que no pude llevarme su voz en la grabadora. Su garganta ahogada revelaba lo mismo que sus ojos: vergüenza.

Esa tarde quedó solo en su silla de director, mientras el resto del equipo recogía bates, guantes y meriendas e intentaba salir rápido del club house para saludar a familiares o amigos y subir a la guagua. Aunque todos con el ceño fruncido, solo en su rostro percibí el dolor de la derrota.

Ahora que todo acabó, “Landy” pudo conversar con Adelante Digital sobre la actuación de sus Toros.

“Perdimos la clasificatoria después que salimos de Pinar del Río. Hasta ese momento solo nos habían barrido en el peleado compromiso ante Las Tunas. El pitcheo abridor no había estado tan bien, pero iba resolviendo. A partir de entonces comenzaron los grandes problemas. Para colmo, la ofensiva oportuna desapareció, al punto de ubicarnos como el equipo que más corredores en posición anotadora dejó en el resto del campeonato. Los muchachos no hicieron los ajustes necesarios en el swing y terminamos ponchándonos casi cinco veces por cada nueve entradas, segundo peor promedio colectivo”.

—Quizá los atletas que estuvieron en la Serie Especial y la preselección no aguantaron la exigencia física...

—Eso opinan muchos, pero no creo que fuese el problema. Nosotros tuvimos seis lanzadores en esas concentraciones con resultados diversos en la Serie. Góngora, el más delgado de todos, estuvo en ese proceso y no mermó nunca. Los test físicos no arrojaron pruebas de cansancio colectivo. Lo que sí nos perjudicó fue que ellos no estuvieron en toda nuestra preparación. Les faltó disciplina táctica y pensamiento.

“No obstante, siempre he estado en desacuerdo con los que dicen que este es el mejor pitcheo de Cuba. Puede que sean los más talentosos, pero no dejan de ser jóvenes inexpertos que están en plena formación. Además, nadie tuvo en cuenta la ausencia de José Ramón Rodríguez y Arbelio Quiroz, dos que pudieron aportar ocho victorias”.

—Por momentos los jugadores se vieron desconcentrados, con mucha presión. ¿Qué factores incidieron en eso?

—No estoy de acuerdo con los que creen que las autoridades nos presionaron. Ellos nos apoyaron para que la preparación fuera la mejor y que los muchachos no tuvieran preocupaciones extradeportivas, y durante el campeonato se mantuvieron incondicionales a nuestro lado, hasta en los peores momentos.

“Sí nos afectó un poco la exigencia de nuestra afición. El público quiere que ganemos siempre, que cada pelotero pegue dos hits por juego, y eso es imposible. Hay gente que va al estadio a faltarnos al respeto y empañan al resto, que nos respalda siempre.

“Debemos seguir fortaleciendo el trabajo psicológico para enfrentar momentos clave dentro del juego y para sobreponernos a la derrota porque la mayoría de nuestros muchachos no están acostumbrados a tanta exigencia”.

—La prensa y los aficionados hemos sido muy críticos con la actuación de Camagüey en esta temporada, ¿cómo ve usted este resultado?

—No tenemos justificación alguna, simplemente no logramos el objetivo y yo soy el máximo responsable. Este año vamos a hacer un análisis diferente en el que cada atleta dé su testimonio de lo ocurrido. Nosotros los entrenadores tendremos otro tipo de discusión más fuerte.

“Yo nunca me daré por vencido, siempre entregaré todo por el equipo. Si deciden que siga en el puesto redoblaré los esfuerzos para hacernos justicia, si no, estaré frente al equipo que me necesite, porque yo no sé hacer otra cosa que entrenar béisbol”.