CAMAGÜEY.- Cuatro subseries jugadas, cuatro a su “cuenta” en duelos particulares. Con ese registro, los Toros de Camagüey abandonaron ayer los predios del estadio Latinoamericano. En sus arcas se acumulan ocho victorias y cuatro derrotas, suficientes para mantenerlos en la tercera plaza de la 56ª Serie Nacional de Béisbol, y de paso, ratificarlos como el equipo de mejor “remotanda” de los dos últimos calendarios.

Los hechos más recientes tuvieron lugar entre viernes y domingo, cuando los dirigidos por Orlando González dejaron en la estacada a unos muy disminuidos Industriales. Las victorias de Rodolfo Sorís y Vicyohandri Odelín, 8-5 y 5-3, en la primera y última fechas, bastaron para garantizarles un importante primer impulso en el recorrido por otros territorios, que desde mañana continuará en Santiago de Cuba.

En la capital, los nuestros mantuvieron su buen desempeño ofensivo (16 carreras y 31hits entre los tres encuentros) aunque vale señalar que no pudieron aprovechar todas las oportunidades de producir con hombres en circulación –una de sus carencias históricas– y cerraron con 29 corredores abandonados sobre las almohadillas (el primer día, 16).

Para una comparación, los de la capital, sellaban la estadística con 19 de los suyos en igual circunstancia.

Si las oportunidades perdidas no resultaron más costosas, se debió en primer lugar a la amplia efectividad madero en ristre (que ya mencionaba) y a la defensa, que en los tres encuentros solo tuvo que lamentar una pifia.

No hablamos de jornadas en las que nuestros serpentineros pudieran lucirse (salvo por el “Viyo”; seis entradas completas y dos limpias ayer, y Ramón Robles, siete capítulos y una limpia en relevos el viernes y en la tarde dominical). De las fechas en cuestión sorprende el uso de Arbelio Quiroz como segundo hombre de la lomita, en sustitución de Odelín, y de José Ramón Rodríguez abriendo el sábado, una función para la cual en principio no se le había escogido.

A la ofensiva volvieron a destacarse los hombres de la parte alta de la alineación, particularmente Leonel Segura (segundo al bate, de 12-7, con un doble, tres anotadas y un remolque) y Humberto Bravo (un puesto por detrás y compendio de 13-5, se incluyen un tubey y un triple, con tres llegadas al plato y par de impulsiones).

Camagüeyanos y santiagueros llegan con muy distinto rostro al pleito de mediados de semana. Los indómitos vienen de caer en tres ocasiones consecutivas ante los Cachorros holguineros; a su hoja de anotaciones van cinco victorias y seis descalabros en lo que llevamos de campeonato. Lo más significativo de su desafío estará en que luego concluirlo todas las formaciones en lidia habrán completado el primer tercio de la fase general. En otras palabras, se hallarán ante la disyuntiva de ir haciendo números.

¿Puede ganarle Camagüey a Santiago de Cuba?, ¿puede, incluso, barrerlos? No creo siquiera que sean necesarias tales preguntas.