QUITO, ECUADOR.- (PL) La decisión del Movimiento Alianza PAÍS de designar una comisión para eliminar las tensiones en el seno del gobierno de Ecuador marca hoy un nuevo episodio en el acontecer político de esta nación sudamericana.

El grupo mediador, integrado por la secretaria ejecutiva de la organización, Gabriela Rivadeneira, y el consejero de la Presidencia, Ricardo Patińo, busca lograr un acercamiento entre el mandatario de la República, Lenín Moreno, y el vicepresidente Jorge Glas.

En un encuentro efectuado la víspera en la sede de Alianza PAÍS en Quito, trascendió la voluntad de que la comisión designada sostenga conversaciones con los altos dirigentes de la fuerza política para alcanzar la reconciliación interna y tranquilizar a la militancia.

El distanciamiento entre los máximos representantes del gobierno alcanzó su punto más álgido el 3 de agosto último, cuando el presidente Moreno firmó un decreto que retiraba todas las funciones especiales asignadas al segundo hombre del Palacio de Carondelet.

La disposición presidencial no supuso la destitución de Glas, elegido para el cargo por el voto popular, pero puso fin a sus responsabilidades al frente del Consejo Sectorial de la Producción y el Comité para la Reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto de abril de 2016.

El decreto de Moreno sobrevino tras la difusión a través de las redes sociales y el sitio oficial de la vicepresidencia de un comunicado en el cual el segundo mandatario mostró sus diferencias con medidas y políticas adoptadas por el jefe de Estado.

En su mensaje a la opinión pública Jorge Glas criticaba la posible implementación de un "paquetazo" económico que afectaría el bienestar del pueblo ecuatoriano, y denunciaba la construcción de un escenario propicio para la corrupción institucionalizada, según su criterio.

Enfocó sus críticas a pactos realizados por el presidente Moreno con personajes de la oposición, como la familia Bucaram, y la entrega de servicios e instituciones a personas vinculadas con el "pasado oscuro del país", en el marco del denominado Diálogo Nacional.

Tras conocerse la decisión de retirarle todas las funciones asignadas, Glas afirmó que seguiría trabajando por el pueblo que le eligió, con énfasis en la lucha contra la pobreza y expresó su convicción de que jamás traicionará los principios revolucionarios.

El vicepresidente constitucional de Ecuador enfrenta lo que en su opinión constituye un caso de linchamiento mediático y persecución política, por sus supuestos vínculos con la trama internacional de corrupción de la constructora brasileńa Odebrecht.

Mientras persiste el distanciamiento entre los dos máximos representantes del gobierno en Ecuador, actores políticos y legisladores del movimiento Alianza PAÍS redoblan sus esfuerzos por lograr un acercamiento que ponga fin a la crisis institucional en la nación andina.