| ¿Mi vida?… la literatura. |
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| Lunes, 08 de Febrero de 2010 17:42 | ||||||||||
Dione Ramos González (Estudiante de Periodismo)“(…) Te invito a ser feliz/ pero no te aseguro/ ni te confirmo, / si ha de ser un minuto o ha de ser un siglo. Fragmento del poema “Invitación” Camagüey,-Una oficina impregnada de olor a café y escondida detrás de unas columnas barnizadas de cubanía, es la “guarida” de Sergio Morales Vera, autor de esta Invitación que nos gustaría recibir. Conversar con él para estas cuartillas era una vieja deuda. Siempre quise, aunque sin saber cómo, no sólo mostrar al escritor, compositor, periodista y presidente de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) en nuestra provincia, sino también a la maravillosa persona que se esconde detrás de unos ojos humildes y una sonrisa cordial. Por eso llegué unas tardes atrás, como quien persigue un sueño, a la céntrica casona, de la calle Cisneros, sede de la UNEAC, para adentrarnos en el inmenso universo de sus íntimos vitrales. — ¿Cómo llega la creación literaria al mundo de Sergio? —Es casi genético, para alguien que desde su adolescencia comienza a tener la necesidad de expresarse… debe haber venido de algún lugar ¿no? Desde luego, pienso que el conocimiento de la literatura anterior a ese momento, hace que uno vaya acercándose, ame esa manera de comunicarse y trate de hacerlo por esa vía. “En décimo grado sentí la necesidad de escribir, las circunstancias y el vínculo con la literatura que conocía me lo exigieron de esa manera. Al concluir el curso mis compañeras de estudios me pedían que les pusiera en sus libretas versos y yo me dije: para qué voy a poner los de otros, ¡pondré los míos!. Y así fue como empecé. “En ese momento fue de manera intuitiva, luego me di cuenta de que la literatura es una manera de recrear alegrías y tristezas, así como una especie de ancla para la memoria y que todos mis sentimientos, mis necesidades de comunicación; mis satisfacciones e insatisfacciones, tenían la posibilidad de quedar plasmados en la palabra escrita. Comencé a apropiarme de ésta, en primer término, de una manera rústica, muy elemental, al pasar el tiempo me lo cogí en serio y fui a dar a los talleres literarios cuando estudiaba en la Universidad de Oriente.” — ¿Por qué la Medicina Veterinaria? —Ese fue un hecho puramente circunstancial. Cada momento de la historia tiene un carácter único. Cuando me gradué de bachiller existían en el país solamente tres universidades, te hablo del año 1972, y el nivel de ofertas de carreras no era tan alto. Además, el país necesitaba profesionales de las Ciencias Agropecuarias —como sucede en la actualidad— y esto condicionaba que uno dirigiera los intereses hacia ese tipo de carreras. Por otra parte, no era un estudiante “brillante”, tenía un promedio de ochenta y tantos puntos, quizás tuve en algunas asignaturas un noventa pero no recuerdo haber obtenido nunca una nota mayor de noventa y cinco. Entonces me decidí por la medicina veterinaria, inicialmente con la idea de cambiar en el segundo año. Pero hoy reflexiono y me doy cuenta de que no sabía absolutamente nada acerca de la carrera. Después descubrí que es una opción interesante; llegué a amar mi profesión y le debo a mi condición inicial de médico veterinario experiencias inolvidables. — ¿Qué lo impulsó a retomar los estudios, a estudiar Periodismo? —Creo que cada minuto de la existencia humana es único. Sé que hay muchas personas que lo piensan, pero yo me lo cojo muy en serio y siempre he admirado muchas profesiones, carreras y oficios. Es que incluso me hubiera gustado ser marino mercante o jardinero, pienso que todo lo que se haga con amor merece tener resultados gratificantes. “Hubiese preferido tener más de una vida, tal vez diez o quince, para poder hacer el montón de cosas que anhelo. Como esto no es posible, estuve ejerciendo la profesión de médico veterinario alrededor de dieciocho años y me di cuenta de que quizás tenía la posibilidad de vivir de otra manera, de conocer, de estudiar, de profundizar en otro ángulo de la existencia. Aproveché la oportunidad de trabajar como periodista y luego de estudiar aquí en la Universidad de Camagüey en un curso de habilitación que me permitió hacer equivalente el título.” —Ya me dijo que la aproximación suya a la literatura debe venir casi por vía genética, pero cuando hablamos del Sergio “decimista” ¿Tuvo algo que ver su abuelo materno con la incursión en la décima como género literario? —Nunca había incursionado en la décima hasta que mi abuelo materno, que era un poeta popular, comenzó, vamos a decirlo de una manera un poco informal, a “sonsacarme”. Él vivía en La Habana, yo aquí en Camagüey y me empezó a mandar cartas en décimas. Así comenzamos a intercambiar décimas por correspondencia. No puedo decirte que eran de un alto vuelo literario, sino cartas sobre temas relacionados con la familia, o simplemente cosas comunes entre él y yo. Esa experiencia de intercambiar con mi abuelo me dio la oportunidad de conocer el valor expresivo que tiene esta estrofa, que es una de las más importantes en la composición de habla hispana y a la vez creo, la más importante en Cuba, porque se ha convertido en una especie de vehículo permanente para la expresión de los sentimientos nacionales y personales. Pasado algún tiempo comencé a estudiarla y mi interés por la décima fue de algo personal hacia el ámbito profesional. — ¿Cómo recuerda la experiencia de su primer libro publicado? —Para todo escritor una de las principales metas es publicar un libro, uno se siente diferente. Hay muchas personas que escriben y quizás por modestia dicen: no, esto es para consumo interno, lo mío no lo quiero enseñar . Creo que todo lo que llega a una hoja de papel va destinado a enseñárselo a alguien. Por el contrario, habría que hacer como mi abuelo. Él no escribía las décimas, las componía en la mente, se las aprendía de memoria y después las decía en el momento más apropiado. “Publicar un libro constituye un primer paso; en ese momento uno le concede mucha importancia, y de verdad la tiene. La historia de mi primer libro es muy sencilla. Siendo estudiante universitario mi hermano menor tenía alrededor de unos cinco o seis años y disfrutábamos de una relación muy cercana. Ese vínculo me dio la posibilidad de comenzar a escribir un libro de poemas infantiles titulado Para el pionero. Lo presenté al Concurso Nacional La edad de Oro y al no obtener ningún lauro, pues no ocurrió nada. “El tiempo pasó, y un buen día recibí una carta de la Editorial Gente Nueva pidiéndome autorización para publicarlo y salió en 1980. Hicieron una edición enorme, no recuerdo bien pero creo que fueron cerca de 60 mil ejemplares y se distribuyó por todo el país. Tuve la oportunidad de presentarlo en muchos lugares, sobre todo recuerdo experiencias muy agradables en las escuelas de Camagüey. Incluso recientemente me he encontrado con algunos estudiantes de los centros donde presenté el libro y todavía se acuerdan de mí. Esto una experiencia extremadamente gratificante para cualquier escritor.” — ¿De qué autores se siente más cerca? —Si te has dado cuenta, para mí leer es una necesidad vital, es igual de importante como comer o dormir. Realmente en el campo de la poesía me siento muy cerca de Rolando Escardó, Eliseo Diego, el propio Guillén y Navarro Luna; de los poetas españoles de la generación del '27, también de César Vallejo, Benedetti, ¿y por qué no? ¡de mi abuelo también! Todos somos un poco el resultado de lo que leemos. — ¿Y la composición musical? —La Universidad fue la culpable. Éramos un grupo de jóvenes interesados en el mundo de la cultura y siempre estábamos parodiando, tú sabes, utilizábamos la música de algunas canciones, particularmente las de Joan Manuel Serrat, que era nuestro ídolo, y le poníamos letras compuestas por nosotros. Así empecé a entrenarme y después… en los '80 compuse un par de canciones, sin pretender mucho. En el año 2003 presenté un bolero titulado Para amarte al Festival Internacional de Boleros en el apartado de Composición que realiza Camagüey y resultó ser el ganador. Encontré personas como Yaima Sáez, Simón Roberto, que se interesaron por mi obra musical y hasta han grabado algunas de estas canciones. — ¿Si tuviera la posibilidad de comenzar de cero haría lo mismo que ha hecho hasta ahora? —Muchas personas te dirían que sí, pero tengo los pies sobre la tierra y sé que todo depende del momento y el lugar en que uno se encuentre. Por supuesto, me gustaría empezar de cero. Puedes estar segura de algo, aún si fuera escritor y poeta no sería el mismo que está hablando contigo ¡¿somos esclavos de las circunstancias?! De lo que sí estoy claro es que no podría vivir sin escribir, una cosa y la otra son lo mismo para mí. Mi vida es la literatura.
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