Entonces decidió cruzar el Atlántico y empezó a crecer De La Habana vengo a La Habana voy, que el Ballet Folklórico de Camagüey repondrá hoy en la noche en el Teatro Principal, antes de su gira a La Habana y Pinar del Río.

A la joven integrante de la Compañía Antonio Gades le interesaba contar los orígenes de la guajira flamenca en la música cubana. Esa inquietud empezó desde el primer abrazo con su abuelo de 85 años de edad, el percusionista manzanillero Narciso Montero “Boniato”, que trabajó en Tropicana con Cachao y Pérez Prado, y emigró antes del triunfo de la Revolución.

“Por lo visto se llama Boniato porque comía unos dulces que no he logrado encontrar: los boniatillos. Lo conocí con 24 años, porque vive en Estados Unidos. Cuando llegaba a Las Vegas me decía, “venga nieta, siéntate, clase de maracas, clase de percusión. Le ha emocionado, porque la obra es para él”.

El título De La Habana vengo a La Habana voy alude a géneros del flamenco que se llaman de ida y vuelta, formados del retorno de españoles a América, quienes integraron melodías y formas a sus manifestaciones danzarias y musicales. “El título fue mío. Aunque la hiciera en Camagüey, afuera cuando dices La Habana sabes que es Cuba.”

La puesta incluye la voz de Boniato en cartas a su nieta y tiene tres partes: ritmos cubanos, españoles y termina con la integración. Para la interpretación del flamenco se auxilió de un coterráneo. “Gracias a Diego Villegas, el músicos que vino conmigo, compositor de la música original, les enseñó a interpretar flamenco”.

“Aquí lo bonito fue que todos los músicos son cubanos, aunque tienen muy buen oído y rítmica, todos los matices y acentos en el flamenco son distintos a los de la música cubana. Conseguimos hacer una guajira flamenca bien hecha, la sorpresa fue que en la compañía son muy echa’os pa ́lante, y me dijeron que les montara algo. Ahí salen haciendo un trozo que va por fandango, mezclando los pasos campesinos con pasos de flamenco”.

Ahora vuelve al “Principal” con el estreno de una rumba flamenca incorporada al espectáculo para las presentaciones en Cienfuegos en el 2015.

“El público la ha aceptado muy bien porque todo cubano tiene un familiar español. La gente encuentra ahí sus raíces. Cuando he enseñado ese video en España a cubanos emigrados se ponen a cantar los sones, el punto cubano, oyen La Guantanamera, lloran. No deja de ser un trozo de la cultura de este país, de la cultura mutua de España y Cuba”.

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