Camagüey.- Martí, confiado y sin reservas acudió a la gente más humilde, especialmente a los tabaqueros cubanos exiliados en Tampa y en Cayo Hueso, entre los que encontró enraizado un sentimiento patriótico más profundo que en los propietario, con la convicción de que todas las pugnas y discrepancias eran insignificantes ante la imperiosa necesidad de lograr la independencia de Cuba.