| Grullas de solidaridad |
| Lunes, 08 de Febrero de 2010 18:21 | ||||||||||
Diosmel Galano Oliver (estudiante de periodismo)Camagüey,-Cuando Sadako Sasaki nació el 7 de enero de 1943 nunca podría imaginar el calvario que le depararía el destino. Vivía cerca del puente Misasa en Hiroshima, Japón, y hasta la edad de dos años tuvo una infancia feliz. Todo cambio aquel fatídico lunes 6 de agosto de 1945 cuando intereses mezquinos hicieron lanzar sobre su ciudad una de las dos bombas atómicas que provocaron la muerte, sólo en los primeros instantes, a más de 120 mil personas. En el momento de la explosión Sadako se encontraba en su casa, a 1.5 kilómetros de la zona cero de la deflagración. A pesar de los daños que causó la bomba, no presentó ninguna secuela aparente hasta la edad de 11 años. En 1954 mientras corría, empezó a sentirse mal y cayó al suelo. Al llegar al hospital los doctores le descubrieron leucemia, un tipo de cáncer conocido como “enfermedad de la bomba A”. Sadako era fuerte, atlética, con muchas energías y ganas de vivir. La mejor amiga que tenía, Chizuko Hamamoto, le recordó una vieja tradición sobre alguien que realizó mil grullas en formas de figuras de papel y le fue concedido un deseo por los dioses; la misma Chizuko le regaló la primera grulla que realizó en papel dorado. Sadako se llenó de esperanzas, le pediría a los dioses la curaran y le permitieran volver a correr. Así se puso como meta realizar mil grullas en el arte del origami. Al poco tiempo de empezar la creación conoció a otro niño que, también, a causa de la leucemia le quedaba muy poco de vida y trató de animarlo a enrolarse en la confección de grullas, pero la respuesta obtenida fue: “Los dioses no pueden ayudarme ahora; yo sé que moriré mañana.” Este hecho cambió los planes de Sadako, no sería justo pedir la curación sólo para ella y su deseo, desde ese momento, fue que su esfuerzo sirviese para traer la paz y la curación a todas las personas del mundo. Pero su deseo no le fue concedido. El avance de la enfermedad impidió que acabase victoriosamente de realizar la hazaña y tras 14 meses ingresada en el hospital murió el 25 de octubre de 1955. En el momento del deceso sólo había completado 644 grullas de las 1300 que se propuso realizar. Después de su fallecimiento los compañeros de escuela llegaron a completar el número de grullas que faltaban para mil y pensaron, junto con sus amistades, dedicarle un monumento donde se representase a Sadako sosteniendo una grulla dorada en la mano, también dedicado a todos los niños que murieron a causa de las bombas atómicas. En el Parque de la Paz de Hiroshima fue construido el monumento en 1958. En la base, rodeada por las mil grullas de Sadako que cada año se incrementan con las que envían de todas partes del mundo, está escrito: “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria; paz en el mundo.” Por causas naturales y no por el odio de unos prepotentes en la actualidad hay otro país que sufre por la pérdida de miles de sus habitantes. El gobierno de EE.UU., que provocó tanto daño y sufrimiento a miles de familias japonesas, en vez de apoyar con medicinas, alimentos y ayuda material al pueblo haitiano, aprovecha la situación para infectar el devastado territorio con sus militares; sordo a los reclamos de la comunidad internacional. Pero otro gobierno, amigo por siglos del haitiano, envía miles de cooperantes a curar y ayudar al hermano país, que tantas desgracias le ha tocado vivir. Las páginas que actualmente escriben los médicos cubanos se suman a las tantas, ya archivadas, en el libro de la solidaridad. La historia de Sadako Sasaki y las mil grullas de papel trascendió los límites del Japón convirtiéndose en referente mundial de los movimientos pacifistas. La solidaridad de los cubanos, como grullas de papel, trasciende fronteras y se convierte en ejemplo de cooperación y ayuda desinteresada. Cuando en Haití, después de superar esta catástrofe, se levanten monumentos para no olvidar nunca los sucesos, en la cima se colocará un hombre de bata blanca y en su base, rodeada por miles de nombres que hoy hacen historia, se escribirá: “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria; solidaridad con los pobres del mundo”.
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