Camino adentro en Najasa, pocos son los lugareños que no han disfrutado de este proyecto músico-danzario; se trata, como dice la mayoría, de “lo mejorcito que ha traído el barco” a estos contornos.

“Desde 1999 existía en el municipio el grupo musical Nueva Visión; no es hasta la llegada en el 2004 de la Brigada José Martí de instructores de arte que se crea el proyecto Lomerío, como se conoce desde entonces”, comenta Roberto Yero Alarcón, guitarrista y uno de los primeros en sumarse a la tropa.

Él fue de los que recibió con brazos abiertos a la pequeña comitiva de profesionales recién salidos del cascarón de la academia, que venían con ánimos de comerse el mundo, deseos de trabajar y revolucionar todo lo que a arte sonara en Najasa.

Yevgenis Peña Montenegro era entonces uno de esos instructores que aspiraba a concretar las habilidades adquiridas durante los años de estudio; y fíjese usted si tal empeño fue en serio, que hoy es gestor del proyecto y también Director de la Casa de la Cultura Juan Nicolás Guillén Urra, de la localidad.

“Lomerío tiene la finalidad de desarrollar procesos participativos de apreciación y creación danzarios, a partir de los gustos y preferencias de la población najasense. La mayor parte del repertorio se sustenta en la música y el baile tradicional. Aunque la línea principal es campesina, teniendo en cuenta las características del territorio, hemos montado espectáculos ocasionales con música contemporánea y bailes populares cubanos”.

El proyecto, que ostenta la categoría nacional dentro del Movimiento de Artistas Aficionados, está integrado por seis parejas de bailarines, dos cantantes principales y cuatro músicos, entre jóvenes y adultos, que a ritmo de guitarra, tres, bongó, bajo, clave y maracas regalan lo más autóctono de estas tierras.

“Lunes, miércoles y viernes en las noches tenemos nuestro espacio habitual en la Casa de la Cultura. También desarrollamos actividades comunitarias sobre todo en las zonas de difícil acceso, espectáculos en cabaré, centros recreativos y galas culturales. Gracias a esta sistematicidad la gente se identifica con el proyecto y cuando nos ven bailar o tocar saben que se trata de Lomerío, hemos creado una identidad y una imagen en el municipio”, refiere Yevgenis.

Su quehacer no quedado solo en la música y la danza, a menudo realizan talleres, charlas, conversatorios, exposiciones y ensayos abiertos para que las personas puedan acercarse a las líneas de trabajo del grupo.

Al interior de Lomerío encontramos de todo: trabajadores de la Dirección de Cultura en Najasa, cuentapropistas, educadores e instructores de arte que a diario son profesores de las escuelas de la localidad, como es el caso de Dainé Molina Morell, quien además es la presidenta de la Brigada José Martí del municipio.

Durante los ocho años que lleva dentro del proyecto, ha encontrado en Lomerío la forma de unir a su función como instructora de arte, el mostrarse como artista propiamente, aunque lo único que reciba a cambio sea la gratitud de quienes la ven.

“Es grato bailar sin cobrar, al menos para nosotros, en primer lugar porque hacemos lo que nos gusta, y también porque ves el resultado en el público. Normalmente soy una profesora de danza, y Lomerío me da la oportunidad de subir al escenario como bailarina”.

Finalidad del proyecto a un lado, Dainé prefiere los montajes con música contemporánea, pero reconoce que las estampas campesinas son las que más gustan y ya se han enraizado hasta en ellos mismos.

Aunque los logros del proyecto en la labor comunitaria son notables, a Lomerío le queda mucho por hacer, sobre todo en lo que a darse a conocer respecta. “Estamos un poquito ‘cojos’ en cuanto a la conformación de una estrategia de promoción por parte del proyecto, nos hemos enfrascado más en la divulgación desde lo institucional a través de la propia Casa de la Cultura, en esto influye la ausencia de medios como la radio o la televisión en la localidad, pero eso no puede ser una limitación”, explica Yevgenis.

Aunque el criterio de Roberto Yero, quien además de guitarrista del grupo es director, desde hace 7 años, de Cultura en el municipio, puede estar “empañado” por ese amor hacia el proyecto, sus palabras no dejan de ser certeras: “La vida cultural de Najasa se sustenta sobre todo en Lomerío, es el alma de este sector en este territorio”.

El propio Roberto lo decía, “al Movimiento de Artistas Aficionados no puede privarlo nada ni nadie, porque esa afición por el arte sale desde dentro de cada persona”. Me atrevo a añadir que esa ha sido la premisa de estos jóvenes y no tan jóvenes, que a base de esfuerzos y pasión han logrado que Lomerío lleve a cada najasense ese poquito de tradición con aderezo de cubanía.

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