La calidad del repertorio destaca entre los elogios de sus presentaciones en plazas e instituciones de la Habana Vieja, durante el XXI Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos (días 8, 9 y 10), y también en el pinareño Teatro Milanés (el 12).

El crítico Roberto Bello, en un texto escrito para el sitio digital de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), resalta la integración y la identidad cubana en su más amplio y genuino sentido de pertenencia, fundamentalmente del espectáculo Irradiando aché, apreciado en Pinar y en el Teatro Mella de La Habana.

Con la puesta de Irradiando aché, Reinaldo Echemendía celebró en su escenario natural el reconocimiento recibido con la réplica del machete de Máximo Gómez. La contagiosa propuesta provocó que los espectadores le siguieran en los coros y los bailes, donde prima la limpieza y el cuidado de cada estilo, especialmente en el popurrit que pone a prueba a la compañía entera, a los bailarines, a la orquesta, a los solistas. Cuenta el especialista que la conga camagüeyana de cierre sacó al público de sus butacas y les hizo moverse a todo ritmo por el teatro.

De La Habana vengo a La Habana voy, visto en el Mella, cautivó por hechura de la concepción artística de la bailaora y coreógrafa española Carolina Pozuelo, la dirección musical de Diego Villegas y Reinaldo Echemendía, la utilización racional e inteligente de las luces, el vestuario y las escenografías, que tributaron, según Roberto Bello, al “lucimiento de toda la compañía premiada con aplausos de un público entusiasta”.

El día 20 participó en la Peña del Ambia, en la sede de la UNEAC, con el espectáculo De la rumba y el son. Este fin de semana concluirá la gira en el Teatro Miramar, con un resumen de los mejores momentos músico danzarios del Folklórico, que cumplirá sus 25 años el 12 de septiembre.

* Roberto Bello crítico de arte

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