Claudia  y Rachel.  Foto: Orlando Durán Hernández /AdelanteClaudia y Rachel. Foto: Orlando Durán Hernández /AdelanteCAMAGÜEY.- Menudita, vivaracha, de ojos expresivos y verbo relampagueante así es la niña Claudia Guerra Rosell. Estudia el tercer grado en la escuela primaria Juan Manuel Viamonte Avellán de Camagüey y este amanecer de domingo no dejó apenas dormir a su insomne abuelita Aralia, quien forma parte de la mesa electoral No. 1, enclavada en la calle Verges, donde la pionerita custodiará las urnas por primera vez en su corta vida.

“Sí, me levanté a las tres de la mañana y quería que mi abuela me trajera a esa hora”, me contó Claudita a la entrada del Colegio Electoral perteneciente a la circunscripción electoral  No.18. Aralia sonríe e ilumina todo el rosto de 60 años para decirme: “Figúrate, con qué continuidad contamos ya. Desde los 16 años yo también he participado en todos los procesos del sistema político en la provincia y el país”.

Otra bella niña, de cara ovalada, muy risueña y chistosa, goza con las cosas de la “primerisa” Claudita. Se llama Rachel de la Caridad Castillo Trimiño, tiene 10 años y cursa el quinto grado en la escuela José de la Luz y Caballero también en esta ciudad.

“Yo me desperté temprano pero no tanto, desde el primer grado cuido las urnas y superviso la votación… Mi abuela también tiene mucha experiencia en estos procesos y es la presidencia del Comité de Defensa de la Revolución No. 10, este donde estamos ahora”, expresó locuaz  Rachel.

Cerca escucha y participa su abuelita Idalia Mora, quien bien temprano contribuyó al engalanamiento del colegio electoral, donde en estos momentos el Referendo se llena de vecinos del lugar, de unidad familiar y continuidad histórica como lo refrenda y defiende el más importante documento constitucional de los cubanos a punta de urnas.