CAMAGÜEY.- Hay seres humanos que encierran en sí una gran fuerza de voluntad, que logran conquistar altas metas, y desde una humilde labor llegan a favorecer la vida de un pueblo, aunque la sutileza del destino les lleve de la mano pasito a pasito, y con el respaldo de una gran obra, alcancen lo que más desean.

El camagüeyano David Carballea Cabrera nunca imaginó, a pesar de que desde pequeño siempre tuvo en la mente y en el accionar “el don de transformar y de inventar”, que podría ser reconocido como un verdadero hombre de ciencia, si bien su mayor conquista en la vida ha sido llegar a serlo.

Y es que más de 180 bombas sumergibles que suministran agua a entidades, poblaciones, instituciones hospitalarias, han sido rehabilitadas y puestas nuevamente en funcionamiento en varios rincones de Cuba, gracias a su más grande invención, creada antes de ostentar los honores de un título universitario.

“Cuando entré a trabajar en la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillados con apenas 17 años, después de haber dejado los estudios en el noveno grado, mis primeras tareas allí fueron botar la basura o apoyar en tareas de construcción.

“Solo duré dos meses en esas faenas, pues el director de por aquel entonces, enseguida al ver mi amor por el trabajo me propuso formarme como mecánico de bombas hidráulicas, y con la ayuda de los de más experiencia en el taller de la entidad, logré la calificación de B y luego la más alta, la de A.

“El primer día armé una bomba de pozo profundo- rememora con inusitada alegría- y después, al poco tiempo de mi última evaluación, por el dominio que poseía de la mecánica, me hicieron especialista en equipos de bombeo”.

Un afán de superación y el impulso de un gran amigo, su primer mentor en materia de cálculos matemáticos, llevaron a David en 2001 a matricular en la Facultad Obrero Campesina (FOC) Jesús Suárez Gayol, de la ciudad de Camagüey, uno de los espacios creados por la Revolución para la reincorporación de los trabajadores al estudio.

Para alcanzar el duodécimo grado asistía dos noches por semana a la FOC, allí tuve, al igual que mis compañeros, el apoyo de los maestros, de ellos recuerdo con gran cariño a la profe de Español-Literatura, una dulce mujer que siempre me dio aliento para formarme como el ingeniero mecánico que soy hoy, expresó.

En el intervalo de terminar la facultad e ingresar a la educación superior, Carballea revolucionó la tecnología de origen norteamericano del cojinete Kingsbury, de empuje axial, unas de las principales piezas que se encuentra al interior e inferior de los motores eléctricos sumergibles.

“A partir de un pedazo de vidrio especial, reciclado de los tachos de un central, que me favoreció mi ayudante, creé un cojinete de igual tipo, pero con un nuevo diseño, que contrarresta la obsolescencia programada y aumenta la eficiencia de las máquinas, con menos gasto de energía eléctrica.”

Su contribución a la ciencia universal, patentizada por la Oficina Cubana de Propiedad Intelectual en 2009, ha resuelto uno de los mayores problemas que atentan contra el buen funcionamiento del sistema de acueducto y suministro de agua a la población, en provincias como La Habana, Villa Clara, Santiago de Cuba, Cienfuegos y, principalmente, Camagüey.

“Siento mucho orgullo al decir que la primera de las piezas renovadas gracias a mi aporte, perteneciente a una sumergible ubicada en la comunidad de Guayacanes, en el municipio avileño de Majagua, ya lleva casi tres lustros de actividad ininterrumpida, cuando antes los cojinetes, incluso con innovaciones, duraban un año o menos.

“Pero más regocijo me dio haber podido utilizar mi invento como basamento de la tesis que realicé para graduarme de ingeniero mecánico, sueño que materialicé en 2013, luego de seis años de estudio en la Universidad de Camagüey en el curso para trabajadores, al que accedí sin presentarme a exámenes de ingreso.

Carballea, como él mismo afirma, no se “ dejó enfriar”, y en junio de 2017 alcanzó el título de Máster, otra de las oportunidades que brinda el centro de altos estudios camagüeyano, primero creado luego del triunfo revolucionario, para los profesionales que desean continuar superándose.

“Actualmente, como profesor -desde hace apenas unos meses en el mencionado plantel-, mis directrices se enfrascan en llegar a consolidar la primera parte de mi tesis doctoral, que amplía mis anteriores investigaciones de maestría y licenciatura, construidas sobre la base de mi invención”.

Desde 1993, año en el que se afilió a la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, construyó los cimientos para situarse más allá, y lograr así su primer invento, además de un segundo que está en proceso de aprobación.

Los logros de David Carballea Cabrera, miembro de la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos, son innegables lecciones de vida para quienes se enfocan en el trabajo o en el estudio desde mirillas cortas, o no deciden aprovechar las facilidades que ofrece de forma gratuita el sistema de educación en Cuba.