CAMAGÜEY.- El epíteto: “El loco de los cristales” marcó a David Carballea Cabrera desde el primer momento, no porque se dedique a recolectar vidrios, sino por la inventiva que ha traído para Cuba sustituir importaciones con la recuperación de bombas centrífugas verticales.

La ideó hace catorce años. Muchos en el trabajo, en el taller de la empresa provincial de acueducto y alcantarillado --y fuera del entorno-- pensaban que padecía un estado de locura por la obsesión que cogió, pero su persistencia, acuciosidad e inteligencia natural borraron cualquier duda.

En Cuba, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) posee 1 800 bombas sumergibles, con un valor estimado que oscila entre 15 000 dólares y algunas hasta 65 000 cada una, pero la frecuencia de roturas por el desgaste de los cojinetes axiales obligaron a pensar en una nueva opción.

Con el antecedente de que en otros talleres para suplir el desgaste utilizaron bandas de freno o baquelita de grafito, sin resultado certero, Carballea se empeñó en revolucionar el rescate de los equipos al servicio de industrias y de asentamientos poblacionales alejados.

En el 2003 hizo realidad el funcionamiento de la primera bomba, resolvió el desgaste con cristales especiales de desecho, utilizados en los tachos del central Argentina, en Florida, facilitados a él. Hace más de 14 años y la máquina está como el primer día en el sistema de acueducto de la comunidad de Guayacanes, municipio de Majagua, en Ciego de Ávila.

David Carballea Cabrera. Foto: Del AutorDavid Carballea Cabrera. Foto: Del AutorNo es un espejismo. Carballea, con 48 años sobre sus espaldas, es millonario. Hasta el 2016, en que recuperó 42 bombas, suman 188 las devueltas a los servicios, con un valor estimado de unos tres millones de pesos, que el país ha dejado de importar. Son nueve las provincias favorecidas, desde el extremo más oriental de Cuba: Guantánamo hasta La Habana.

Él, cuando empezó estas andanzas creadoras, tenía la calificación de técnico de nivel medio en mecánica. Fue superándose, una cualidad que lo distingue, terminó en el 2013 la especialidad de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, en curso para trabajadores y se apresta a discutir en abril próximo el título de Máster.

Sigue el mismo camino, iniciado en el 2003. De ahí que el título que defenderá se basa en: Evaluación del impacto energético de los cojinetes de empuje axial de vidrio en los motores eléctricos sumergibles, acoplados a bombas centrifugas verticales.

Quienes los ven pasar a pie en los últimos tiempos dos o tres veces a la semana, por el trayecto que lo separa desde Villa Mariana hasta su casa, a cuatro kilómetros, atravesando, Florat, El Cerro y otros repartos, ejercicio para contrarrestar el exceso de peso corporal, no imaginan quién es este modesto hombre. Habla con la rapidez de una ametralladora: “No envidio a ningún joven, estoy entero”, mientras dejó escapar una sonrisa picaresca

Fue en el 2010 uno de los cinco afiliados a la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores en recibir el Premio de mayor impacto económico y social en el país, entre 34 propuestas.

En el 2012, con validez hasta el 2029, el certificado de patente de invención, suscrito por la directora general de la Oficina General de Propiedad Industrial

Acreditándole la autoría de: Cojinete axial para motores eléctricos sumergibles que se acoplan a bombas centrífugas verticales.

Carballea es, a la vez, millonario de una de las mayores virtudes que ennoblece al hombre: el trabajo, con 53 innovaciones a su favor y 8 de ellas de cambio de tecnología, y enemigo de la chapucería y enaltecedor de las buenas relaciones humanas. Cada vez que le llega a sus manos una bomba pide la factura para comprobar el valor de adquisición del equipo. ¿Acucioso verdad?

“El loco de los cristales” (Video)