Como cualquier mortal he pasado por uno y otro de esos momentos y hace apenas unos días mi cerebro dio un vuelco hacia casi 29 años atrás.

Quiso la casualidad que me remontara a aquellos tiempos en que me proponía “encargar” a mi bebé y este no llegaba. Lo más angustioso era que todos los exámenes que me realizaban resultaban normales. Así transité por manos de especialistas camagüeyanos en Ginecobstetricia y Endocrinología. Luego fui a la capital hasta llegar al equipo que utilizaba el método de la fertilización “in vitro”.

Como una suerte de vida a la hora de practicarme el último examen quedé embarazada y felizmente no tuve que viajar más por esa causa. Todo esto se dice fácil, pero no lo es. La ansiedad llega a invadir a cualquier mujer que arriba a los “ta” y no logra el dulce sueño de ser madre.

Por eso entendí y compartí la felicidad expresa de Yameiry Torres Soto, una floridana de 39 años de edad, vecina de la Avenida Camilo Cienfuegos No. 13, que era chequeada por su médico de familia, el doctor Osvaldo Basulto Montoya, residente de Medicina General Integral (MGI), en el consultorio No. 2, perteneciente a la policlínica (Sur) Concepción Agramonte Bossa. Esta mujer da gracias a nuestro sistema de Salud y a la gratuidad de sus servicios, ella, que es una mujer común, ama de casa, procedente de una familia sencilla, de un municipio de provincia, pudo llegar hasta el equipo médico especializado en la reproducción asistida del capitalino hospital clínico-quirúrgico Hermanos Ameijeiras.

La reproducción asistida encierra diversas técnicas creadas por expertos para complacer, en buena medida, a las parejas que presenten infertilidad y desean concebir un hijo. Entre estas encontramos la inseminación artificial y la fertilización “in vitro”, también la conocida como inyección intracitoplasmática de espermatozoides, técnica sustentada en la microinyección de un espermatozoide en el interior del óvulo de una mujer con el fin de conseguir su fertilización.

De Yameiry emana una luz especial, esa que alumbra a una mujer con 31 semanas de gestación, a punto de conquistar ese deseo natural de tener a un bebé suyo en sus brazos, no importa si es hembra o varón, lo deseado es que “venga” bien. Según nos contó trae su primer hijo bajo el proceder de la fertilización “in vitro” si pagar un solo centavo, agradece con vehemencia a su médico del “Ameijeiras”, el especialista en Ginecología, doctor Ahmed Menocal Alayón, artífice de su genial fruto, al galeno de la familia que le ofrece seguimiento y asegura que todo marcha en su justa medida. Esperemos pues la buena nueva el día de su parto. Quisiera conocerlo.

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