Camagüey.- Cuando una mujer desea un hijo está segura de que atravesará por el tiempo de duración desde la concepción, o sea, a partir de la implantación del óvulo fecundado en el útero hasta el momento del parto, algo que es natural y parece sencillo, pero no lo es tanto, porque en su cuerpo se producen cambios fisiológicos, metabólicos, destinados a proteger, nutrir y proporcionar todo lo necesario para el desarrollo adecuado del feto.

Incluso, enfrenta complejos procesos hormonales que alcanzan a casi la totalidad de los órganos del cuerpo y se provocan los denominados síntomas de embarazo.

La explicación, ofrecida para esta consulta médica, por el doctor Daniel Ávila Rosales, especialista en Ginecobstetricia, y funcionario de la sección del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), de la dirección de Salud Pública de la provincia de Camagüey, quien relacionó como primer síntoma a la amenorrea o ausencia de la menstruación, y otras señales como náuseas, vómitos, mareos, cansancio y una sensibilidad más marcada que la común en los pechos.

Hasta aquí nuestra conversación abordó el tema de manera general, el que llevamos a la particularidad que encierra la gestación en la adolescencia, esta es otra historia.

¿Cuál es la edad óptima para parir?

– Entre los 20 y 35 años, son las edades menos riesgosas porque hay mayor madurez fisiológica en el organismo humano, sobre todo a la hora de enfrentar todos esos cambios que mencionamos al inicio. Imagínese que estas variaciones atañen a los sistemas vascular, respiratorio, digestivo, el de la coagulación, inmunológico, el neuro-endocrino, son muchos. En la actualidad se prefiere decir que es un evento natural, no un parto fisiológico, como lo calificábamos.

“Esos cambios son los que facilitan que un organismo acepte uno nuevo dentro de sí, es por eso que la inmunidad baja y hace que no lo rechace, pues viene con células no siempre idénticas a las de la madre, pueden ser del padre, es algo sabio. Hágase la idea que el feto se comporta como un tumor que va creciendo y ocupando un espacio, presiona los órganos, sube el diafragma.

“Debemos conocer entonces que antes de los 20 años la madurez del organismo no es la ideal y después de los 35 son más frecuentes las enfermedades crónicas como: la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial y otras, siempre con la aclaración de que esto último no es absoluto, hay quienes llegan a los 40 años sin dificultades de salud”.

Mencione los riesgos de las embarazadas adolescentes y sus bebés.

– Corren el peligro de que su embarazo termine antes de tiempo y si sucede sin tener las 20 semanas sería catalogado como un aborto espontáneo; también son más habituales las infecciones de transmisión sexual, como las vaginales y en ocasiones padecen los condilomas acuminados, (también conocidos como verrugas genitales, son uno de los tipos más comunes de infecciones de transmisión sexual, causadas por el virus del papiloma humano (VPH) y se transmite por contacto sexual), todas las que por sí mismas llevan al aborto, por eso la situación se complica.

¿Y si sobrepasaran con éxito esas 20 semanas?

– Comenzaría la amenaza de parto pretérmino, o sea, el parto antes del tiempo requerido con el nené inmaduro no preparado aún para vivir fuera, con múltiples complicaciones, como el crecimiento intrauterino retardado (CIUR); es ese bebé que por diversas razones no se nutre bien y su desarrollo intrauterino está atrasado, nace con bajo peso. Generalmente cuando el parto ocurre antes de las 37 semanas trae esa dificultad, las menores de 20 años, si paren incluso a término, tienen más posibilidades de que sus hijos no alcancen los 2 500 gramos.

¿Hay padecimientos específicos en gestantes de edades tempranas?

– La preeclampsia, que es el estado enfermizo de la mujer en el embarazo caracterizado por hipertensión arterial, además, presencia de proteínas en la orina y aumento excesivo de peso; puede llegar a su máxima gravedad, que es la eclampsia, que la afecta en el embarazo o el puerperio (tiempo que dura la recuperación completa del aparato reproductor después del parto, que es entre cinco y seis semanas), y se determina por convulsiones seguidas de un estado de coma..

 “También se enfrentan a menudo a partos distócicos, llamados así a todos aquellos que son más difíciles de lo normal o en los que hay alguna anomalía como dilatación muy lenta, el niño no desciende por el canal, y otras afecciones. Resulta que las pelvis suelen ser más pequeñas, el desarrollo muscular es menor y lleva a este tipo de alumbramiento, por ejemplo, los relacionados con el motor del parto, que así le llamamos a las conocidas contracciones, porque no son normales, son más frecuentes los partos obstruidos.

“Se exponen igualmente a las hemorragias, a los desgarros, y a las laceraciones, términos muy fuertes, y verdaderos. Los partos distócicos, la prematuridad y el bajo peso acarrean complicaciones en el bebé, como la enfermedad de la membrana hialina, anteriormente conocida como síndrome de dificultad respiratoria en el recién nacido por inmadurez pulmonar que no le permite establecer un intercambio de gases adecuados y lleva a una serie de medidas, a la ventilación mecánica artificial y a hospitalización prolongadas.

“Uno de los tropiezos a que llevan a los de bajo peso puede ser un demorado desarrollo psicomotor, incluso, a un disminuido coeficiente de inteligencia”.

Esos términos asustan solo al escucharlos, escribirlas y al leerlas y hacen pensar a cualquiera, adolescentes o no, a las familias todas...

– En efecto, puede asustar, pero son ciertos, muy ciertos.

No pocas mujeres prefieren la cesárea, ¿cuál es su opinión al respecto?

– El seguimiento requiere de una vigilancia fetal y materna y eso lleva a verificar la dilatación; mientras la señora esté bien y su nené igual seguimos a la espera, pero si viene un problema fetal o materno hay que recurrir a la cesárea y es más peligrosa que el parto natural y si está en un período expulsivo se hace un parto instrumentado que tiene menos dificultades que la cesárea.

En los adolescentes son corrientes los embarazos no deseados, de ahí los hijos no deseados...

– Cuando son captadas y entrevistadas la mayoría no quería quedar embarazada, ese es otro problema. La familia es vital, la situación surgió en una familia, sin la muchacha tener madurez de tipo alguno, ni social, algunas hasta sin información de qué les espera y sin conocer, pese a todos los esfuerzos, que hay consultas de planificación familiar.

“Por lo general cuando un adolescente escucha acerca de uno u otro problema no cree que les puede tocar, para decirlo de algún modo, lo ven como algo ajeno. Hay una incapacidad, primero de la familia, a la hora de vislumbrar la posibilidad en sus hijas o hijos porque hay que vincular a los varones, ellos deben sentirse responsables y evitarlos o en caso de que ocurra no dejen a las chicas solas, las conductas deben observarse, desde que tienen sus novios o novias y conversar sin miedos, sin tapujos.

“El sistema de Salud tampoco ha sabido llegarle a esa embarazada pese a todas las acciones, ni el educacional, muchas de esas muchachas están en las escuelas, sobre todo en las secundarias básicas. Hemos tenido embarazadas de 12, 13 y 14 años. Para resolver eso tiene que ser entre todos y la familia es fundamental”.

En una consulta médica no se habla, por lo general, de estadísticas; no obstante, creo oportuno relacionar aquí ciertos datos, nunca sobran. Sepa que:

– Durante el actual año, en la provincia, de las embarazadas captadas en su área de Salud, el 18 % son adolescentes.

– Los municipios con los indicadores más elevados son: Jimaguayú, Santa Cruz del Sur, Esmeralda, Sierra de Cubitas, Florida y Nuevitas.

– Doce de las gestantes tienen entre 12 y 14 años, de estas cuatro del municipio de Camagüey.

– Las muchachas entre 15 a 18 años son 302.

– 312 menores de 20 años fueron registradas por acudir al aborto, y son Camagüey, Florida y Nuevitas los territorios de peor comportamiento.

– Aunque las regulaciones menstruales disminuyeron al ser comparadas con el año anterior, han sido 92.

– El 25,4 % de las mujeres que utilizaron dispositivos intrauterinos para evitar el embarazo, fueron adolescentes.

– Las dos muertes maternas directas registradas hasta la fecha eran adolescentes.

– No menos importante resulta que la mayoría de estas muchachas abandonan sus estudios y quedan, ellas y sus hijos, a expensas económicamente de la familia.

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