La Doctora en Ciencia Blanca Rosa Pampín, una excelente comunicadora, movió en su disertación al auditorio a profundas reflexiones acerca del lugar que ocupan las féminas, apoyándose para ello en sólidos datos y argumentos.
En ese contexto mencionó que la mujer adquiere mayor compromiso con la alimentación familiar y al contrastar las cifras dijo, que un niño de un país desarrollado consume durante su vida lo que 50 infantes de una nación subdesarrollada.
Es inaudito que anualmente 10 millones de niñas sean obligadas a casarse y en 28 países se practique la mutilación del clítoris por la irracional soberbia discriminatoria de que la mujer es para brindar placer no para sentirlo.
Aunque a escala global va desapareciendo el concepto machista de que el hogar del hombre es el mundo y el mundo de la mujer es el hogar, por suerte en Cuba el panorama, sin llegar aun a lo perfecto, es otro, las mujeres gozan mayores oportunidades.
Una manera de expresarlo es que en materia de empleo, del 47% en edad laboral, el 61% están activas, del total de técnicas y profesionales el 66% son mujeres, el 46 en cargos de dirección, las tres cuartas partes fiscales, 73% jueces profesionales, la mitad parlamentarias, cifras alentadoras también en el desempeño de funciones de ministros y embajadores.
Elementos aportados por la conferencista aseguran que en la actividad económicas las mujeres son mayoría en vertientes del trabajo económico como la planificación, la administración tributaria, finanzas, auditoría, bancario y en el estudio de la especialidad en las universidades.
El momento final fue de evocación para mujeres como Clara Zetkin, Tania La Guerrillera, Mariana Grajales, Isabel Rubio, Ana Betancourt y de muchas otras de la etapa liberadora más reciente: Celia Sánchez, Haydee Santamaría, Melba Hernández y Vilma Espín.
Luego continuaron los debates en las dos comisiones que valoran más de 40 ponencias, y cuyos resultados sobresalientes serán dados a conocer en la tarde de este viernes.
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