Rosario Licea Chávez es una mujer de estampa menuda. No aparenta los 72 años que pesan sobre sus hombros, de ellos medio siglo en funciones de secretaria de unos cuantos jefes del área económica de esa institución, de quienes recuerda con exactitud sus nombres, tanto de los activos, jubilados y de algunos ya fallecidos.
No se muestra tímida al responder a las preguntas, todo lo contrario, lo hace con soltura y con una mirada que inspira a creerle que habla con el corazón en las manos, sin dejar de admitir que la actividad eléctrica es parte de su vida y en la cual ha echado su juventud.
En 1965 empezó como relevante de vacaciones. Su bondad la lleva a reconocer lo mucho que le enseñó al inicio de su quehacer laboral Ernesto Suárez, posteriormente auditor, ya fallecido.
“Por eso le digo a los jóvenes: tienen que tomar experiencia de los viejos. Toda mi vida dedicada a la mecanografía y al ejercicio de secretaria, ocupación que siempre me ha gustado, empezando mi desempeño con una máquina manual, después eléctrica y ahora con una computadora”.
Me estuvieron diciendo que no te vas a jubilar. ¿Es verdad? ¿Por qué?
“Yo creo que hay que darle paso a la juventud”, responde con prontitud, pero hubo miradas cómplices que señalan que siempre dice lo mismo, aunque al final sigue; quizás se repita porque no hayan encontrado una secretaria de la talla de ella, ratificado por su actual jefa, la licenciada Aniet Vega Hernández, directora económica de la Empresa Eléctrica Camagüey.
¿Ya tienes formado el relevo?
--“No todavía” y suelta una carcajada cuando le digo:
¿Cómo esperas entonces jubilarte? Puede que le crees un problema a la jefa suya y a la empresa porque, en realidad, aportas tu granito de arena al conjunto de actividades de esta institución.
Una vez, hace años, rehusó trabajar en el Comité Provincial del Partido Comunista y lo hizo por sentir tanto amor por esta empresa, en la que ha echado raíces para conformar un árbol que crece.
Su esposo fue plantilla de esta rama y Tamara, una de las hijas, actualmente en Venezuela, labora en el área de Uso Racional de Energía. La otra hembra es médico de nefrología, Yamara, del hospital Manuel Ascunce Domenech, y el varón, graduado de ingeniería trabaja como informático del Centro Integrado de Tecnología del Agua (CITA).
--¿Cuáles son las cualidades de una secretaria?
--“Ser diligente, discreta, laboriosa y amar mucho el trabajo y tener sentido de pertenencia. Hay cosas que se tratan en el lugar donde eres secretaria y debes mantenerlo en secreto, es lo principal. Llevarte bien con el jefe porque la mayoría del tiempo te lo pasas en el centro laboral. Esta es la segunda casa de uno”.
--Por lo que he indagado nunca estás brava, saludas a todo el mundo cuando llegas, eres pausada, metódica. ¿Es verdad?
--“Me llevo bien con mis compañeros y considero que todos me aprecian. Siempre me estoy riendo, esa es mi idiosincrasia. Cuando estoy brava no lo parezco. Es mejor estar sonriente que no tener la cara amargada. Me gusta la fiesta, bailar y darme mis traguitos también”.
A Rosario, graduada en su juventud de taquígrafa y mecanógrafa, no le ha costado mucho adaptarse a los secretos de la computación y mencionó las ventajas de esa tecnología sobre las máquinas de escribir.
Y cuando nos marchamos de su medio laboral no olvidamos que esta mujer asimila también los quehaceres del hogar, de que lleva en la sangre la experiencia de dirigente sindical y lo que dijo Aniet Vega, de que a Rosario le quedan años en la empresa, “porque allí donde usted la ve es ágil en bajar las escaleras, en garantizar la presencia de alguien que le solicite, camina y no descansa. Los Primero de Mayo desfila y no se fatiga, una energía e ímpetu increíble. Es muy integral y se ha ganado el respeto de todos”.
Rosario es mucho Rosario. Espera con júbilo el advenimiento del Día del Trabajador Eléctrico que se celebra en toda Cuba el próximo 14 de enero.
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