Camagüey, -En el país donde el terrorismo de Estado y la violencia constituyen elementos fundamentales para sostener la dictadura mundial, es “normal” que la venta de armas de fuego constituya un negocio más como el de las hamburguesas, el de las prendas de vestir, el de los autos, o el de la comida chatarra, entre otros.
Por eso no es excepción que en la reciente Navidad se haya producido un récord de compra de armas por parte de los ciudadanos estadounidenses.
La información apareció en varios medios de prensa, pero lo interesante se encuentra en las causas.
Para algunos esta compra de un millón y medio de armas de fuego en Navidad responde a la crisis económica actual y el miedo de la ciudadanía a la posibilidad que se desate la delincuencia.
Esta causa es risible porque quién no sabe que en los Estados Unidos lo que se sobra es la delincuencia.
Una segundo argumento generado, en este caso por la Asociación Nacional del Rifle, alude al descenso del personal de la policía y sus consecuencias en la protección de la ciudadanía.
Al parecer dicha Asociación ignora la cantidad de agentes policíacos que se lanzaron a la calle, no para la protección precisamente de los estadounidenses, sino para reprimirlos ante sus pacíficas protestas, debido a la situación económica que sufren en un país tan rico.
Y la última opinión es la referida por las organizaciones que se oponen a las armas. Parece esta situación, que es la más realista si no se nos olvida que para los negociantes de ese país el fin justifica los medios.
Según ellos este incremento desmedido de armas se debe a una estrategia de marketing alarmista de esa Asociación para mantener el negocio.
Es muy lógico este último argumento porque precisamente esa crisis económica y financiera conspira contra todos los negocios y por lo tanto contra los bolsillos de los que sostienen sus riquezas a costa de la violencia.
De ahí que tiene todo el peso del mundo pensar que la venta de fin de año de algo tan ajeno a la Navidad, es consecuencia de una publicidad que se vale de todo lo que pueda causar pavor.
Pero esta es la moral de esos señores capitalistas, aprovechar una fecha tan llena de motivaciones para millones de personas, no sólo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero, para lanzar sus artimañas del peligro contra la población, como si no viviera ya en medio de una sociedad donde la realidad actual sólo muestra una verdad: ¡sálvese quien pueda!















