Camagüey.- ¿En qué mundo cruel y desalmado estamos “viviendo”? En solo quince líneas apretadas, una información de Democracy Now, un Programa Diario e Independiente de Noticias Internacionales lo revela.
Sin embargo, ante tanta crueldad y genocidio, el fiscal de la Corte, Luís Moreno Ocampo, se declara “impotente” para actuar, salvo que la Organización de Naciones Unidas (ONU) reconozca a Palestina como Estado, solicitud reiterada que ha sido apoyada por la mayoría de los países miembros y siempre vetada y condenada por los Estados Unidos y, precisamente, por su fiel gendarme del Oriente Medio.
¿Será que los hijos de ese pueblo no son de carne y huesos ni sufren el prolongado sufrimiento de ser parias en su propia tierra?
Israel, arsenal nuclear creado por los Estados Unidos en la región, es una pequeña pero peligrosa réplica USA, y cuán poderoso Estado, amenaza, acusa y actúa contra cualquier país que no acate sus órdenes, como Siria e Irán y, sin embargo, no deja que nadie cuestione ni inspeccione sus numerosas ojivas nucleares ni sus inhumanas acciones bélicas.
La muerte de niños en cualquier lugar del planeta mueve a la ira, a la tristeza de que se tronche de cuajo el futuro apenas al nacer, y es un genocidio condenable por los sentimientos humanos, esos que, cuando son verdaderos, no distinguen en raza, religión, posición social o política de las familias: son niños, son la continuidad del presente y el porvenir de cualquier nación, por encima de las bien escritas leyes internacionales que el más peligroso Imperio del mundo hace torcer con el poder de las armas.















