La Habana.- El abogado Silvio Guerra, uno de los acusadores en el juicio efectuado en Panamá (2003) contra Luis Posada Carriles y cómplices suyos, manifestó que continúa avanzando el proceso para la extradición de esos terroristas a la nación istmeña.
Espero que este proceso de trámite siga su curso normal, luego de que el Juzgado Quinto Penal corriera traslado a la Fiscalía Primera de Circuito, para que emita opinión al respecto, afirmó Guerra a la agencia Prensa Latina.
A mediados de enero último, el citado juzgado confirmó las condenas del 20 abril de 2004 contra los cubano-estadounidenses Posada Carriles, Gaspar Jiménez, Guillermo Novo, Pedro Remón, César Matamoros (residente este último en la nación istmeña), y el panameño José Manuel Hurtado.
Guerra resaltó que ese paso en el proceso de solicitud de la extradición es importante para demostrar que Panamá no solamente se preocupa, sino que quiere que los citados asesinos sean castigados.
El juicio a los cinco criminales comenzó en 2002, por atentar contra la vida del Comandante en Jefe Fidel Castro, invitado a un acto en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, en ocasión de su asistencia a la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en noviembre de 2000.
Los integrantes del grupo terrorista fueron juzgados por delitos contra la seguridad colectiva, ya que en la acción tenían previsto utilizar explosivos de alto poder, que hubieran provocado la muerte de un gran número de personas, en su mayoría estudiantes y profesores del centro de altos estudios.
Recientemente se ratificó la sentencia de ocho años para Posada Carriles (al frente del grupo) y Jiménez, siete para Novo, Remón y Matamoros, y cuatro para Hurtado.
Guerra manifestó que si todo lo tramitado judicialmente sigue un curso positivo, la solicitud deberá llegar a la Cancillería para que haga las gestiones pertinentes.
También Venezuela pidió a EE.UU. la extradición de Posada Carriles. El exagente de la CIA tiene pendiente un proceso legal por el llamado Crimen de Barbados, solicitud a la que Washington ha hecho caso omiso.
Ese terrorista internacional, vinculado a la Fundación Nacional Cubano Americana, con larga historia de acciones terroristas contra Cuba, goza hoy de libertad en territorio norteño, después de la farsa judicial que enfrentó en Texas, por mentir a las autoridades migratorias sobre su ingreso ilegal a esa nación en marzo de 2005.















