Justamente en una pequeña casa de la calle Avellaneda, cercana a la estación de ferrocarril y marcada con el No. 408, está la mini-industria Sabor Camagüeyano; sin embargo, la gran noticia es que en días pasados este hombre recibió de manos del Doctor en Ciencias Adolfo Rodríguez Nodals, jefe del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana, el diploma que acredita a este centro de la Empresa Agropecuaria del municipio de Camagüey con la categoría de Excelencia.
De la mini-industria, su gente y sus producciones
A pesar del poco espacio reina el orden y la limpieza, y los equipos eléctricos están debidamente protegidos. El colectivo de seis personas lo encabeza el propio Frank, su administrador; Yurisán González, jefa de brigada; su hijo Rangel, y Mario, Herminia y Ángel, todos trabajadores de este establecimiento que produce condimentos mixtos, pasta de ajo, vegetales encurtidos, dulces en almíbar y que más adelante pretende ampliar con otros renglones de interés para la población.
Buena parte de estos productos, con precios topados por el Consejo de la Administración Municipal, van a parar a unidades protegidas o de consumo social, tales como hospitales, círculos infantiles y hogares maternos y de ancianos. Para otras entidades autofinanciadas, entre ellas Geocuba, Comercio y Almacenes Universales va el resto, y los precios se rigen mediante la ley de oferta y demanda.
Frank, quien desde niño aprendió con sus abuelos los secretos del encurtido de vegetales y de los dulces caseros, sabe que este reconocimiento de Excelencia significa mucho, tanto para él como para su pequeña tropa. Está satisfecho con la atención que recibe de su empresa y solo pide para producir más y mejor que lo apoyen con algunos insumos necesarios para poder mantener en alto dicha condición.
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