Quito.- La revolución emprendida en Ecuador es alfarista y ciudadana, afirmó hoy María Fernanda Espinosa, presidenta de la Comisión Nacional por el Centenario del crimen del General Eloy Alfaro y sus compañeros de lucha.
Desde Montecristi, tierra natal del líder revolucionario, Espinosa señaló ante el presidente de la nación e invitados de unos 14 países que el legado de Alfaro es patrimonio latinoamericano y el cambio de época soñada por él es una realidad.
Al inaugurar esta jornada de homenajes, la también titular de Patrimonio señaló que a 100 años de su muerte, el líder revolucionario emerge para guiar a los ecuatorianos por el camino de lucha contra la injusticia, la pobreza, los intereses mezquinos y los poderes fácticos.
"Somos alfaristas porque creemos en la fuerza y el papel vigoroso del Estado para cuidar de los intereses colectivos, porque defendemos la soberanía nacional y somos antimperialistas. Porque creemos que todos somos iguales ante la ley. Defendemos el Estado laico y creemos que entre la fe y la revolución no puede existir contradicción", aseveró.
Les decimos a las oligarquías que el Estado ya no es más su botín y que fracasaron quienes lo asesinaron porque su espíritu continúa vivo, ya que sus fieles seguidores se oponen a la esclavitud, a toda forma de discriminación y los intereses de las oligarquías, enfatizó.
Recordó que con Alfaro, Ecuador empezó a mirarse a sí mismo como un Estado moderno, como una nación democrática y pluralista, donde las mujeres sean sujetos activos para el desarrollo de la revolución, y por eso su legado comenzó a recuperarse desde el 2007.
Espinosa señaló que recuperar el ferrocarril que él impulsara no es solo un hito, sino una lección de moral e historia para aquellos que lo desmantelaron, y emerge como un símbolo de unidad nacional frente a quienes se enfrentó Alfaro y que hoy se oponen a una patria nueva.















