Constructores de futuro

A Pedro Lezcano el ciclón no le llevó la casa, pero sí se la dejó con un “conteo de protección”. “Ike me la había virado para la derecha y ahora Irma me la torció para el otro lado.

Leer más...

En la terminal marítima de Nuevitas un antes y un después

El 5  de septiembre, en horas de la tarde, apenas unas jornadas antes de que Irma irrumpiera en Nuevitas, la terminal marítima se mostraba esplendorosa...

Leer más...

Tomarle el pulso a Esmeralda

En Esmeralda la efervescencia de la recuperación no se concentra solo en la cabecera municipal. Mamanantuabo, poblado a no más de diez kilómetros por la carretera que conduce a Florida ha sido “invadido” por fuerzas del municipio de Carlos Manuel de Céspedes...

Leer más...

Más fuertes que ciclones

Durante la recuperación de los daños del huracán Irma, los camagüeyanos  han demostrado los méritos por los que alcanzaron la sede del acto nacional por el Día del Trabajador Agropecuario, este 3 de octubre

Leer más...

Las huellas de Irma en Playa Florida

Las huellas de Irma son visibles en Playa Florida, asentamiento de pescadores que pudo ser arrasado totalmente por la penetración del mar y donde es reportada, dolorosamente, la afectación total o parcial de importantes de sus recursos, por la falta de percepción de riesgo de pobladores que se confiaron y dejaron las pertenencias.


Minas: Cocodrilos a la mano

A unos 10 kilómetros del norteño municipio de Minas, usted puede encontrar un sitio especial, refugio de más de un millar de Crocodylus acutus o cocodrilos americanos, como la mayoría los identifica.


La zafra es más difícil... (+Fotos)

Para Melba la zafra es más difícil y me cuesta creerle por el descomunal encargo de construir 83 casas en el barrio de Moscú, aunque sus hombres tengan el rostro curtido por el sol, pero esos brazos que cuajan el misterio del azúcar no suelen lidiar con horcones ni tablas de palma a golpe de martillo.


Lugareño, un punto de la geografía mineña

Al auxilio de Erisnel de La Torre Colmenero vinieron el papá y el suegro para ver si en el menor tiempo posible la modesta y nueva casa está lista para vivir, porque de la otra no quedó nada.


Parece, por momentos, un pueblo abandonado. Hace unas horas del amanecer y predomina el silencio. El mar no desentona en esa quietud. En Puerto Piloto la tormenta ha pasado.