Por unos cuantos meses el recién llegado depende totalmente otra persona para todo, y aunque va aprendiendo a valerse por sí mismo, o se lo van enseñando, que sea una mejor persona depende de las tantas veces que se le repitan una palabra para que la pronuncie bien, de la mano que le sostiene para dar los primeros pasos, de los cuentos que se le leen antes de dormir, del consejo oportuno, de la paciencia de los padres.
A los padres no le pesan los hijos, ni los nietos, y dan todo por ellos y para ellos. Pero... ¿qué sucede cuando alguien en la familia llega a la tercera edad?, ¿se le tiene la misma paciencia?
En la casa de abuelos del municipio de Jimaguayú dicen que sí.
Con dificultades para hablar, Noel Montero Frías nos cuenta que cuando llegó allí casi ni podía pararse porque estaba desnutrido pero ya superó eso. "Estoy agradecido a la Revolución y a estos compañeros que nos tratan como familia. Mis compañeros son mis hermanos, aquí conversamos, jugamos dominó, hacemos cuentos", comentó a Adelante.
Oscar Cruz Viamontes : "La pasamos muy bien, las compañeras se sacrifican mucho y mantienen todo a pesar de la construcción, la comida es divina y nos tratan como a sus hijos".
Hoy, a propósito del Día del Adulto Mayor, será reinaugurado este centro después de una reparación casi capital que superó los 60 000 pesos más un componente en divisa e incluyó la remodelación de la cocina, el arreglo del baño y la construcción de uno nuevo, el cambio de pisos, ventanas y puertas más la impermeabilización del techo.
Idelsys Rivas Acosta, fundadora de esta iniciativa refirió: "Yo empecé hace 14 años con 8 abuelos y actualmente tenemos 25. Sabemos que no es suficiente y los recursos humanos están preparados para llegar hasta 40, que es la capacidad máxima que admiten estos centros, solo nos faltaría incrementar el moviliario, porque los sillones, ventiladores y televisores nuevos que nos asignaron no serían suficientes.
"Los ancianos llegan hasta aquí tras una valoración médica de un equipo multidisciplinario. En su mayoría son viejitos solos que se deprimen mucho, y esto es como una terapia, los atendemos hasta que se recuperan", agregó.
De 8:00 a.m. a 5:00 p.m. en la casa de abuelos todos trabajan en función de uno de los sectores etarios más vulnerables y sensibles. Allí reciben atención médica especializada, practican ejercicios físicos, organizan actividades culturales y recreativas, hacen trabajos manuales, mantienen un huerto de plantas medicinales y aliños, reciben charlas educativas y otras muchas gracias al quehacer integrado de los ministerios de Salud, Cultura y Deporte.
"De no existir esta casa ellos estarían solos todo el día, proclives a sufrir un accidente en el hogar o a deambular por la comunidad. Esto es como un círculo infantil, porque los ancianos se parecen mucho a los niños, en este lugar se mantienen activos y reciben sus seis comidas al día. Los llevamos a excursiones, al museo, hacemos cine debates y les encanta la bailoterapia. Cada día te muestran su agradecimiento", destacó Yamilé Montalván Viamontes, trabajadora social.
En sitios como este, las personas de la tercera edad encuentran lo que a veces escasea en su propia casa: amor, comprensión, atención personalizada e intercambio social. Mantenerlos es un deber, y multiplicarlos, un reto, sobre todo con la buena atención y el amor que respiran y reconocen los jimaguayuenses.
"Yo vivo sola, mi familia está dispersa en otras provincias y estuve entre los fundadores de aquí. Me cojo mis vacaciones para dar lugar a otros pero siempre vuelvo, no me quiero ir nunca", fueron las palabras de Ester Rodríguez Hérnadez finalizando nuestra visita.
http://www.youtube.com/watch?v=x6j3HBbFC7Q&list=UUJWfCzJwgrTMmFuTkf6ZsBg
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