Muchos son los tropiezos que han enfrentado las unidades básicas de producción cooperativa (UBPC) desde su fundación en 1993 hasta la fecha. No pocas en el país han visto tocar fondo su economía; perdieron las áreas de cultivos y potreros, y cerraron casas de vaquerías. Mas hay otras como La Paz, perteneciente al municipio de Jimaguayú, que ni en los años más difíciles del período especial pusieron rodilla en tierra.