Crónicas sueltas
Selección de lecturas publicadas por periodistas de Adelante.
Ser antorcha y no querer apagarse
Por Legna María Caballero Pérez/ Adelante
Una latica vacía del último módulo de donación, o la de medir el arroz; la camiseta vieja que ahora desempolva cada semana los muebles; el alcohol de la bodega; el palo verde de la mata del patio; esos son los materiales de mi, tu, nuestra antorcha. Eso es suficiente para encenderla, con eso basta para iluminar a Martí en sus 170. El arroyo de la Sierra le complace más que el mar; por eso nos perdonará la luz humilde de la latica vieja.
- Camagüey, una marea de antorchas para Martí
- Esencias del pensamiento martiano brillan en una escuela
- Martí: obrero de todos los tiempos
Donde nace la hidalguía de la prensa
Por Eduardo Labrada Rodríguez / Adelante
Leer más...“En un mortero, y por iguales partes / colóquese porción de todos los oficios, profesiones, / industrias, comercios, religiones, artes./ Se agregan a montón indiscreciones, sentimientos, audacias, hidalguías / virtudes, vicios, llantos, alegrías, / un celemín de natural talento:/ y agregados otras cuantas fruslerías / se pone a cocinar a fuego lento. / Se le hace hervir el tiempo que resista, / por un tamiz de ingratitud se pasa / y se deja secar. ¡Esa es la masa / con que suele hacerse un periodista! / Bueno es tener presente, si proceder se quiere con esmero / y una masa obtener sobresaliente, ./ que en el dicho mortero / de todo puede haber, menos dinero”.
Inusuales días de Reyes
Por José Gilberto Valdés Aguilar /Colaborador
Generalmente apelo a las remembranzas de viejas costumbres. Tal es el caso del Día de Reyes, acerca del cual hoy les propongo dos inusuales abstracciones en torno a Melchor, Gaspar y Baltazar, los camellos y regalos.
Leer más...Cuando los muertos rondan mi cabeza
Por José Gilberto Valdés Aguilar /Colaborador
“ Estoy estos días con mis muertos en la cabeza”. Fue la respuesta, irreflexiva, a la pregunta que susurraba mi esposa mientras me alcanzaba una tacita de café hasta el portal de la casa. Por la mañana, en la redacción del Telecentro surgió el tema del engorroso encargo que algunas personas asumen de vestir y ayudar a preparar a una persona fallecida. Son compromisos contraídos con la familia, aun cuando no existan lazos consanguíneos.
Leer más...Mercado y Arte: contrastes
Por Yanetsy León González/Adelante
El otro día caminé mucho con un objetivo específico en la ciudad de Camagüey. Me debía ese ejercicio por la Avenida de la Caridad y por República. Andar por dos calles principales donde topas ese intento de mercado marroquí puertas adentro. Allí la pacotilla equivale a la sencilla operación de invertir poco y cobrar mucho.
Abuelidad
Por Yanetsy León González/Adelante
Justo cuando está de moda el abandono y las cifras de una ciudad, de un país, nos dibujan el rostro angustiado de un anciano, he descubierto una palabra honda. Abuelidad. Me hace pensar en cuánto puedo corresponder en amor y atención. Probablemente no he sido la nieta que merecían, pero eso intento al bordar huellas de mis abuelos y también del bisabuelo que he imaginado.
Mis recuerdos de Nicolás Guillén
Por Adolfo Silva Silva/ACN
Era 1972, yo tenía 21 años y en el periódico Adelante acostumbraba, para enterarme de primera mano de las noticias internacionales, de asomarme varias veces al día al teletipo ─ahora recordado como un armatoste dinosáurico─ para la transmisión de textos vía eléctrica y telefónica, e impresión en un rollo de papel.
¡Ay del que separa niños…!
Por José Gilberto Valdés Aguilar /Colaborador
El verso inicial, trasformado en titular del comentario, tiene la intención de reconocer el niño interior del periodista, al camagüeyano de intensa y novedosa obra literaria Nicolás Guillén Batista, quien dedicó también textos infantiles, con el mismo fervor con el que expresaba sus ideas políticas, entre ellas las socialistas, nada bien apreciadas por sus contemporáneos, sobre todo por el color de su mulata piel.
Hasta siempre Rafael, ¡qué bonitas huellas dejas!
Por Carmen Luisa Hernández Loredo / Adelante
Hoy despedimos a un hombre necesario, justo y noble. Para Rafael Fals Cabalet, nunca hubo un imposible. Su vida estuvo signada por la familia y el trabajo. A ambas obras se entregó con convicción y con vocación.




