CAMAGÜEY.- Apenas me vio, sonrió. A medias, nerviosa. Aunque ya suman varias las entrevistas creo que mantiene ese miedo, el normal cuando te preguntan sobre tu vida, tus estudios y tus sueños. Para televisión, por WhatsApp, o como esta última, sentadas en una escalera del IPVCE Máximo Gómez Báez.

A sus 17, Heidy de la Caridad Rodríguez Fuentes conoce cinco países. Uno por competencia. Honduras, México, Australia y Chile, además de China cuando participó en un campamento de preparación de su asignatura. Oro en la Olimpiada Centroamericana, Bronce en la Olimpiada Panamericana para Mujeres (PAGMO) y en la Olimpiada Iberoamericana, y Mención Honorífica en la Olimpiada Internacional (IMO).

Mientras conversamos Heidy, tímida siempre, se sujetaba el cordón de sus zapatos. En una mano sus dos pulsas. Sencillas, como ella. Mientras conversamos Heidy, tímida siempre, se sujetaba el cordón de sus zapatos. En una mano sus dos pulsas. Sencillas, como ella.

Siempre le gustó el estudio. Por eso, desde la primaria concursaba en todas las asignaturas, pero fue en la secundaria básica donde enfocó sus esfuerzos a la Matemática: “Recuerdo que no teníamos entrenador para el concurso de Matemáticas. Entonces mis padres me recomendaron que participara en otro para tener más probabilidades de ganar, pero no quise. Lo tenía claro. Es lo que me apasiona”.

 Heidy junto a sus padres quienes le inculcaron desde pequeña el amor por el estudio Foto: Cortesía de la entrevistada Heidy junto a sus padres quienes le inculcaron desde pequeña el amor por el estudio Foto: Cortesía de la entrevistada

“Luego estudiaba con profesores que se dedican a ir a las secundarias y ayudar a los niños que están interesados. Así pude entrar al aula de concurso del IPVCE desde noveno. Tenía a mis entrenadores y a los estudiantes de años superiores que siempre me ayudaron. Recuerdo con cariño a Damián y Pedraza, que estaban onceno cuando entré y ya habían competido en la Centroamericana; a William; y luego a Mauricio y Yoan que estaban en décimo. Es que la preparación siempre ha sido en conjunto, todos los matemáticos. Siento que eso representa un gran apoyo porque nos complementamos.

 

“Mis entrenadores, Osmany y Donet, me han ayudado mucho también. Al principio una no sabe tanto del tema, como que necesita una palanca para hacer las cosas. Ya después entramos en nuestra frecuencia y nuestro ritmo. Pero la parte más importante es cuando estás empezando, ellos hacen que tú puedas crecer sola y después sirve de mucho porque en la preselección necesitas tener tus mecanismos y formas de estudio”.

Heidy junto a Heriberto Donet Carillo, entrenador de Matemáticas que ha ganado prestigio en el país por sus resultados. Heidy junto a Heriberto Donet Carillo, entrenador de Matemáticas que ha ganado prestigio en el país por sus resultados.

Hasta el momento, Heidy mantiene 100 puntos en los dos años de preuniversitario. Se define como una niña tranquila, que apenas sale del aula, de esas que estudian hasta en los recesos. “Hay algunos concursantes que solo se dedican a su asignatura y las otras no les gustan. Pero yo creo que a mí me gustan todas. Bueno, no tanto las humanidades, pero las ciencias sí.

“Esto demanda mucho estudio, pero con el tiempo se convierte en algo que te gusta hacer sin ninguna obligación. Al principio quizás lo veía un poco competitivo. Es la parte que no me gusta. Tienes que tener en mente que vas a competir con otras personas y que debes ganar porque claramente quieres hacerlo. Pero si lo piensas por la parte de superación es bonito. No me gusta competir. Me cae mal. Me gusta divertirme en lo que hago”.

Así lo demuestra Heidy cuando ayuda a sus compañeros de estudio. A los más jóvenes, incluso a los que compiten en su misma lid. Ella lo tiene claro. Si representa crecimiento es útil, y así ha progresado en estos tres años de sacrificios atravesados por las mismas limitantes de todos los estudiantes en la Cuba actual.

“En el tiempo de preparación para la Olimpiada que no tenía que venir a la escuela estudiaba todo el día, desde que me levantaba hasta la hora de acostarme, con recesos intermedios para comer, compartir un rato con la familia, ver algún video. Antes de la competencia evito perder el tiempo para estar más enfocada. Cuando estoy en la escuela aprovecho cada momento para estudiar también. Si falta un profesor de alguna asignatura, bajo a las aulas de entrenamiento.

“En la casa continúo, excepto cuando me siento muy cansada. Pero es difícil con los problemas actuales. Ayer, por ejemplo, cuando llegué no había corriente, y así fue hasta la 1:00 a.m. Me puse a hacer algunos ejercicios hasta que necesité descansar”.

A quien ya ha obtenido resultados en todos los eventos internacionales en los que compite Cuba, solo le queda prepararse este último año para asegurar un cupo en la selección cubana nuevamente y mejorar sus medallas. “A la preselección nacional vamos los diez mejores de Cuba por año y hay mucho rigor. Luego realizamos las selectivas para que escojan al equipo que representará al país. El pasado ciclo fuimos seis a la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO) y los cuatro mejores de esos a la Iberoamericana.

“Este año quiero ir a la Ibero y a la IMO nuevamente. En esta última quisiera obtener una medalla, aunque sea de bronce, porque aspiro a una beca en el extranjero para estudiar Cibernética. Es lo que me gusta. Si no fuera eso, tengo claro que quisiera algo relacionado con las matemáticas”.

Heidy no solo estudia, aunque sí la mayoría del tiempo. La verdad es que intenta que todo lo que hace le sirva de aprendizaje o le sea útil. Ahora mismo está viendo The Walking Dead, esa serie de zombies que fue tan popular, sobre todo entre los más jóvenes. Pero la ve sin subtítulos. Puro inglés. Lo hace así porque entre sus propósitos actuales está aprender el idioma por la importancia que le concede a dominarlo en un futuro sobre todo si desea a estudiar fuera de Cuba.

Heidy no es común. No lo es cuando participa en cuatro eventos internacionales y gana cuatro veces; o cuando estudia tantas horas sin que le pese. A la mayoría de los jóvenes eso no le gusta. Ella lo disfruta. Pero, sin ser común, Heidy es feliz y es menos “rara” cuando se le ve tranquila, tímida, hogareña, nerviosa ante una periodista o riéndose porque un amigo del aula le dice que se peine para la foto. Durante la entrevista creí que le parecía algo normal todos sus logros. Como si cualquiera pudiera hacerlo. Al momento entendí que en esa sencillez también radicaba su grandeza.

Heidy desde su lugar preferido en el IPVCE Máximo Gómez Báez: el aula de entrenamiento de Matemática.Heidy desde su lugar preferido en el IPVCE Máximo Gómez Báez: el aula de entrenamiento de Matemática.