No son pocos los que especulan que el resultado del referéndum (61,54 % votaron por el NO) implica inevitablemente la salida de Grecia de la zona euro y algunos como el vicecanciller alemán Sigmor Gabriel dice que “han sido derribados los últimos puentes a través de los cuales Europa y Grecia podían transitar para poder alcanzar un compromiso”.
En las más recientes declaraciones, después del referéndum, el primer ministro Alexis Tsipras ha dicho que la votación no ha sido contra Europa y que la intención no es salir de la zona euro, sino que esta decisión de los griegos refuerza el poder de la negociación para alcanzar un acuerdo viable con los organismos acreedores.
De la Troika, hasta ahora, solo el Fondo Monetario Internacional, a través de su Presidenta, ha mostrado la intención de volver a la mesa de negociaciones con la nación helénica si esta lo solicita, mientras tanto el Banco Central Europeo y la Comisión Europea han comenzado una serie de reuniones de consultas para determinar el rumbo a seguir en la nueva situación con el espaldarazo a la firme posición del Gobierno de no negociar bajo presión y más reajustes fiscales para poder acceder al rescate financiero que le urge al país.
Con los bancos cerrados por el llamado “corralito” que limita las extracciones de las personas a 60 euros diarios y cuyos fondos de estas entidades no superan los 1 000 millones, con una deuda de más de 400 000 millones y la economía al borde del colapso, las expectativas de lo que pudiera ocurrir han sido desbordadas.
Por lo pronto, la canciller alemana, Angela Merkel ,ha viajado a Paris para entrevistarse con el presidente francés, Francois Hollande, en lo que constituye una evidente consulta entre los dos principales acreedores, que al parecer tienen algunos matices en cuanto al rumbo a seguir en el caso griego, pues seguramente aquilatan que la salida de este país de la zona euro constituiría una derrota para la Unión Europea y un mal precedente, habida cuenta de que Gran Bretaña tiene pensada una consulta el año entrante para dilucidar su permanencia en el bloque.
Tampoco debe olvidarse que la salida de Grecia de la zona euro y de la Unión inevitablemente implicaría un acercamiento a Rusia y a China, y a las instituciones financieras del BRIC, naciones con las que ya Tsipras ha tenido contactos que ha considerado fructíferos, situación que seguramente no será del agrado de la UE.
Entre consultas y consultas, reuniones de ministros de finanzas europeos a las que asistiría el nuevo representante griego, porque el anterior renunció al considerar que no era bien visto por la Troika, parece existir un naciente consenso de que la salida es negociar, máxime si hay la posibilidad de que Tsipras acepte algunas de las propuestas de los organismos económicos internacionales que no impliquen nuevas medidas de austeridad severas para el pueblo.
La victoria del NO en el referéndum ha motivado distintas reacciones internacionales y muchos la consideran un triunfo de los pueblos, de la democracia participativa, porque han sido las masas las que han decidido el camino a seguir y no son pocos los jefes de gobierno, sobre todo latinoamericanos, entre ellos el de Cuba, y especialmente el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, que han felicitado al primer ministro Alexis Tsipras por la firmeza en sostener con valentía los principios que defiende en favor de los griegos y frente a la voracidad de los organismos acreedores internacionales que piensan que su poder es absoluto y pueden pisotear impunemente la dignidad de las naciones.
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