Carlos Daniel no será químico. Aunque haya ganado medalla de plata en la Olimpiada Centroamericana de Química este año, no lo será. Lo tiene clarísimo. Al final fue y lo logró, en gran medida, porque “se lo debía” a su entrenador, a su familia, especialmente a su hermano, y a su escuela. Porque hubo una vez, hace ya más de un año, que se enfermó y detuvo su preparación, y en momentos de tristeza todos estuvieron allí.