CAMAGÜEY.- Una cualidad que singulariza a mi entrevistado: Roberto Conde Silveiro es la sencillez y quizás por ello mantuvo a discreción, las 150 noches con Fidel en una tarea meritoria: el inicio de la Batalla de Ideas con apenas 19 años de edad.

Lo dice con naturalidad durante la conversación, de que hay experiencias que marcan para siempre y  momentos que no entiendes, sin que nadie tenga que explicarlo, cuál será el sentido de su vida.

“Para mí, ese momento llegó cuando tuve la oportunidad de integrar el Grupo de Trabajo para la Batalla de Ideas, acompañando por el Comandante durante más de 150 días y 150 noches consecutivas. No eran simples jornadas de trabajo: eran trincheras de dignidad, de pensamiento, de estrategia y de amor por Cuba.

Conserva esta foto con orgullo.Conserva esta foto con orgullo.

“Me encontré sometido al rigor de un sistema de trabajo tan intenso como humano. Fidel no descansaba por él: descansaba por el pueblo. Y cada una de sus horas estaba orientada a encontrar soluciones, a defender a los nuestros, a levantar lo que parecía imposible.

“Allí nacieron —día a día— los programas sociales que transformaron la vida de millones, al tiempo que el país libraba batallas por la liberación de Elián, por el regreso de los Cinco Héroes, y por la defensa de nuestra soberanía frente a quienes han intentado doblegarnos.

“Recordó que una de esas madrugadas, cerca de las dos de la mañana, el sueño lo venció por un instante, como les ocurrió al inicio a casi todos los muchachos del equipo. Fidel, con ese sentido paternal que solo tienen los hombres verdaderamente grandes, pidió que me despertaran “para que escuchara y no atrasara las misiones del día siguiente”.

El intercambio con el equipo era una maxima de fidelEl intercambio con el equipo era una maxima de fidel

No fue un regaño. Fue un acto de cariño, de guía, de responsabilidad compartida, razona el entrevistado.

“Y desde entonces, lo confieso sin exageración: no he vuelto a dormir igual. Vivo desvelado por mi deber.

“He entregado todas las horas de mi vida a la OPJM, la FEEM, la UJC y al Partido Comunista de Cuba. No porque alguien me lo exigiera, sino porque entendí —desde aquellas noches inolvidables— lo que significa la palabra fidelidad. Una fidelidad que no se declama: se vive.

“Por eso, cuando algunos deciden vender su alma al Imperio, traicionar a su pueblo y utilizar su historia personal como moneda de cambio, solo puedo reafirmar que jamás traicionaré su confianza ni la de mi patria. Seré uno de los agradecidos mientras me alcancen los días.

Fidel sentia una felicidad estar rodeado con jovenesFidel sentia una felicidad estar rodeado con jovenes

“Fidel es tan grande que su ejemplo continúa inspirando a los que vencen y aplastando —sin necesidad de gritar— todo lo que resulta indigno.”

Reproduzco en detalle la entrevista, en la cual nos daremos cuenta de la confianza que Fidel siempre depositó en los jóvenes.

Aunque pensé poner como título: Conde, los 150 días y noches con Fidel, el sugirió: Fidel, el padre de todos, por la cercanía al tercer domingo de junio.

Un set de la Mesa RedondaUn set de la Mesa Redonda

“La primera vez que lo vi personalmente fue en un Consejo Nacional de la FEEM, en el Palacio de la Revolución, el cinco de diciembre de 1997, en aquel momento invitaron a los vicepresidentes provinciales y esa fue mi oportunidad.

“Cuando lo vi aparecer sentí que estaba asistiendo a uno de los momentos más importantes de mi vida. Ese día nos habló de la necesidad fomentar la vocación por las carreras pedagógicas, la preparación de los dirigentes juveniles, la guerra de símbolos y allí anunció la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba.”