Él refería dolores en la espalda que irradiaban hacia el lado izquierdo. Fue el primer caso registrado en Cuba al ser beneficiado con esta intervención quirúrgica, realizada en el hospital universitario Manuel Ascunce Domenech, de esta ciudad.
De acuerdo con los datos ofrecidos por la Doctora en Ciencias Médicas Gretel Mosquera Betancourt, especialista en Neurocirugía, el paciente fue examinado por un grupo multidisciplinario integrado por Radiólogos, Cirujanos, Ortopédicos, Neurocirujanos y Anestesiólogos, apoyado por exámenes complemantarios como la Resonancia Magnética (RM) y Tomografía Axial Computarizada (TAC). Se le detectó un neurofibroma mediastinal, el que estaba intradural y extramedular.
Después de estudiado el caso, los expertos decidieron llegar a esa lesión en forma de reloj de arena de manera combinada para su exéresis, primero mediante el abordaje posterior raqui-dorsal a nivel de la raíz de la tercera vértebra dorsal, esto en manos de los neurocirujanos, los doctores Gretel, Sergio Silva Adán y Róger Téllez Isla, y el ecuatoriano residente de cuarto año Joffrei Estuardo Portilla; en un segundo momento los ortopédicos doctores Erick H. Hernández González y Mario Guedes Consuegra tuvieron a su cargo la fijación de la columna dorsal.
En un tercer paso de la intervención quirúrgica, con una duración de casi ocho horas, los cirujanos extrajeron la porción mediastinal por una entrada póstero-lateral izquierda y fueron estos el Doctor en Ciencias Médicas Miguel E. García Rodríguez y el doctor Raúl Koelig Padrón, todo con el paciente bajo condiciones de hipotermia, cuyo responsable fue el doctor Leslie Carmenates Baryala, especialista en Anestesiología y Reanimación.
Héctor David, a punto de irse a su hogar ya acompañado de sus familiares más cercanos, recordó que la compleja cirugía fue realizada el 3 de noviembre último. Él agradece a todos de una manera muy especial, dijo que el trato había sido maravilloso, tanto de los ya mencionados como de aquellos que lo recibieron en la Sala de Politraumatizados al término de la operación. Él trabaja en el sector de la Salud, precisamente en el mantenimiento de los equipos de electromedicina, y con una sonrisa imposible de esconder aseguró: “Me voy muy contento”.
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