Así las cosas, solo queda acudir a la página oficial del béisbol en Cuba (www.beisbolcubano.cu) y encomendarse a los santos patronos de Internet para que propicien una buena conexión... y sobre todo, que sus estadísticas estén actualizadas.
Vencidos tantos obtáculos y con toda la suerte posible de este lado de las cartas, se comprueba que tras las últimas derrotas camagüeyanas (cuatro en los cinco partidos más recientes) se esconden las grietas del bateo, o más bien de la impulsión de carreras, que al momento de escribirse estas líneas (jueves en la tarde) nos ubicaban como la penúltima entre las 16 selecciones en lidia (últimos, con mucho, dentro del grupo clasificatorio C).
Dentro del equipo el remolque de corredores ha sido un función repartida, en la que varios hombres ostentan los mismos dígitos (cuatro arrastres). Lo más peculiar es que varios alineados en la parte baja de la tanda han tenido tanto protagonismo como aquellos de los llamados turnos de reponsabilidad, que no siempre han sabido cumplir la misión de traer hombres para el plato. Sin pecar de extremista, no resulta muy lógico que maderos como los de Laidel Águila y Luis Gómez (de los últimos en la alineación) aporten tanto como otros que sí están comprometidos a hacerse notar (pienso en Luis González, Dariel Avilés... entre otros).
Con todo y las virtudes que pueda haber demostrado algún lanzador espirituano en la subserie del fin de semana pasado o lo que en Las Tunas ocurriera sobre el box, Camagüey produce demasiado poco y se mantiene sin encontrar alternativas para remediarlo. De poco vale que el pitcheo se mantenga entre los más efectivos del campeonato (3.15, casi cuatro décimas por debajo del sábado anterior); entre algún que otro error costoso de la defensa y la escasas llegadas al plato, no hay muchas buenas noticias que esperar.
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