CAMAGÜEY.- La prevención del VIH ha experimentado transformaciones profundas en las últimas décadas gracias al desarrollo de estrategias biomédicas innovadoras que han cambiado el enfoque tradicional del control de esta infección. Entre ellas, destaca la Profilaxis Preexposición o PrEP, una intervención médica considerada actualmente una de las más eficaces para reducir el riesgo de adquisición del virus en personas no infectadas pero en situación de vulnerabilidad. Su desarrollo se fundamenta en más de veinte años de investigación científica, cuando en la década de 1990 se demostró que ciertos medicamentos antirretrovirales podían disminuir significativamente la transmisión del VIH. Sin embargo, no fue hasta 2012 cuando su uso fue aprobado oficialmente como método preventivo, consolidándose posteriormente con evidencia clínica que respalda una eficacia cercana al 99% cuando se utiliza de forma correcta y constante, lo que ha impulsado su adopción progresiva en políticas de salud pública a nivel mundial.
En Cuba, la implementación de la PrEP comenzó en 2019 como parte de un proyecto piloto respaldado por la Organización Panamericana de la Salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, marcando un hito en la incorporación de esta estrategia dentro del sistema nacional de salud con el objetivo de reducir la incidencia del VIH en poblaciones clave. Posteriormente, en 2021, el Ministerio de Salud Pública de Cuba aprobó las Guías Nacionales de Práctica Clínica para la PrEP, estableciendo protocolos claros para su prescripción, seguimiento y control, lo que permitió consolidar su uso como parte de una estrategia integral basada en la prevención, el acceso gratuito a los servicios sanitarios y la reducción del estigma asociado al VIH.
Este enfoque ha priorizado la atención a poblaciones con mayor vulnerabilidad, incluyendo hombres que tienen sexo con hombres, personas trans, bisexuales y otras personas con riesgo incrementado de exposición, integrando además un modelo de intervención comunitaria que combina información científica, educación sanitaria y acompañamiento continuo. En este contexto, instituciones como el Centro de Promoción para la Salud y los programas de infecciones de transmisión sexual han desempeñado un papel esencial en la promoción de la PrEP, reforzando la importancia de una estrategia que no solo se basa en el tratamiento, sino también en la educación, la prevención y la eliminación de prejuicios. La MSc. Ana Isabel Abay Márquez, responsable del componente educativo de ITS/VIH/Sida en el Centro Provincial de Higiene y Microbiología, ha destacado que el éxito de esta estrategia depende de un modelo integral que garantice información veraz, accesible y libre de estigmas, subrayando además la alta eficacia de la PrEP cuando se utiliza de manera constante y supervisada.
En el caso de la provincia de Camagüey, el jefe del programa ITS/VIH/Sida, el Dr. Miguel Obediente, ha informado sobre la ampliación de las consultas destinadas a usuarios de PrEP como parte del fortalecimiento del seguimiento clínico, en un contexto donde el sistema de salud cubano garantiza el acceso gratuito al medicamento y un acompañamiento médico continuo a través de consultas de consejería en cada área de salud, integradas por equipos multidisciplinarios de médicos, psicólogos y promotores de salud.
No obstante, a pesar de su alta eficacia, la PrEP requiere un compromiso estricto por parte del usuario para garantizar su efectividad, ya que debe tomarse diariamente y acompañarse de controles médicos periódicos que incluyen pruebas de VIH, evaluación de la función renal y seguimiento de posibles efectos adversos. Asimismo, es fundamental recordar que la PrEP no protege contra otras infecciones de transmisión sexual, por lo que se recomienda su uso complementario con preservativos y la adopción de prácticas sexuales seguras. La comunicación abierta entre parejas y la educación sexual continua también constituyen pilares esenciales para una vida sexual responsable.
En conjunto, la experiencia acumulada demuestra que el impacto de la PrEP no depende únicamente del medicamento, sino de la articulación efectiva entre ciencia, políticas públicas, educación sanitaria y acompañamiento humano. Este enfoque integral no solo fortalece la prevención del VIH, sino que también contribuye a reducir el estigma, mejorar la calidad de vida de las personas y avanzar hacia un escenario donde la transmisión del virus pueda ser cada vez más limitada y controlada.
