CAMAGÜEY.- Afuera todo parece ir demasiado rápido y demasiado mal. Hay días en que el cansancio se pega a la piel y la incertidumbre se vuelve paisaje. Pero este sábado, en medio de ese clima tenso y agotador, el Recinto Ferial de Camagüey abrió sus puertas con la Feria Nacional de Artesanía, FENAR 2026… y adentro había otra escena.

Había público. Había colas. Había gente mirando, tocando, preguntando, comprando.

En los pabellones y también afuera, en las carpas, donde a primera vista todo puede parecer un gran timbiriche, una revendedera, un meroliqueo a gran escala. Pero basta quedarse un poco más para notar algo distinto: personas que invierten, crean, venden, resuelven, y apuestan por seguir.

Aunque sigue siendo notable la presencia de útiles del hogar y productos de corte más industrial, la feria mantiene el pulso artesanal que le da sentido a su nombre, ahora entrelazado con nuevas formas de emprendimiento.

Para Cheila Domenech, especialista de promoción y comunicación del Fondo Cubano de Bienes Culturales, FENAR es “una oportunidad para un regalo a un ser querido, un detalle para agasajar a alguien amado o para resolver algo en casa”.

Según Seidel Toledo, director del FCBC en Camagüey, participan 70 expositores de varias provincias del país. En sus palabras, la feria es “un punto de reunión de artesanos, artistas, empresarios y público”.

Entre los stands más concurridos están los dedicados al calzado. Dinorah Pacheco Sánchez, representante del creador Lázaro Becerra, lo dice sin rodeos: “Camagüey es muy buena oportunidad. El calzado es muy bueno, le gusta mucho al camagüeyano”.

Desde el espacio de Yasser Correa, Dianet Acosta explica que cada diseño parte de una idea sencilla: “Siempre buscamos la comodidad, y mientras menos pese, mejor”.

Un poco más allá, el bazar Ayabba huele a aceites, jabones y cremas. Su representante, Anisleykis Francisco, confiesa que “FENAR es un reto”, pero también una oportunidad para crecer y renovarse.

Y si el cuerpo pide pausa, siempre está el café. En Paladis, su manager Zoilanys León recuerda que apenas llevan un año abiertos y que estar en la feria es, sobre todo, “para darnos a conocer más al público”.

Sostener un evento como FENAR no es simple: implica organización, logística, esfuerzo, habilitar espacios interiores y exteriores, coordinar ofertas gastronómicas, creadores, negocios y público. Pero también implica algo menos visible: crear un lugar donde la gente se encuentre, converse, mire, compare y decida.

FENAR estará abierta hasta el 13 de febrero, de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Se convierte así en una vitrina de emprendimientos, de nuevas formas de ganarse la vida, de personas que se encauzan en estos derroteros de la comercialización sin renunciar del todo a la creación.