Integrantes de las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS) "Tomás Niebla" y "Santiago Rieche", están asociados, hace 20 años, al proyecto conservacionista de la cotorra cubana.
Para su mejor desempeño reciben asesoría de expertos de la Empresa para la protección de la Flora y la Fauna.
Desiderio Díaz y su familia son parte de este programa desde hace más de dos décadas porque viven en uno de los senderos que conducen a los lugares donde están los nidos de las aves.
Consideró que el comercio ilícito de los pichones es la causa principal de la disminución de la población de las cotorras en Cuba.
Díaz agregó que actualmente están amenazadas de extinción, por eso es determinante el apoyo de la comunidad para contribuir con su recuperación.
El miembro de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, (ANAP) dijo a la AIN que a partir de abril los lugareños complementan las tareas orientadas por los expertos, entre ellos la ubicación de avisos para regular el paso de extraños.
Explicó que junto a sus hijos realiza diariamente recorridos de campo para detectar la posible presencia de infractores de la ley.
Rafael García, especialista en fauna y asesor de estos proyectos en El Escambray de Villa Clara, dijo que la efectividad de esta labor mancomunada se manifiesta en el incremento paulatino del número de individuos.
Actualmente los grupos de cotorras superan los 90 animales, cantidad muy superior a la existente cuando inició la faena, momento en el cual las bandadas apenas sobrepasaban las 15 parejas, explicó.
García acotó que la cultura ambientalista creada en los habitantes de los asentamientos locales ha permitido también la recuperación de otras especies amenazadas, como el carpintero, el sijú y el tocororo.
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