CAMAGÜEY.- Terminó para Cuba la temporada 2026 del Clásico Mundial de Béisbol, un evento que elevó a otro nivel el juego que amamos. Antes de la primera edición de estas lides, allá por 2006, los seguidores de este deporte nunca habían podido ver juntos a los mejores jugadores del planeta defendiendo a sus países.

Para Cuba, acostumbrada a reinar en cuanto evento organizaba la Federación Internacional de Béisbol (IBAF, por sus siglas en inglés), aquella representaba la primera oportunidad de medir fuerzas contra selecciones nacionales plagadas de ases de la Major League Baseball porque hasta entonces el mejor circuito profesional del mundo se mantenía cerrado. Era el momento del pulso entre las estrellas de la pelota amateur y los profesionales.

Sin embargo, ese no fue el único desafío, pues desde Asia varios equipos querían demostrar que sus ligas también merecían el respeto de la prensa y los fanáticos.

En aquella ocasión en nuestro país todo giró alrededor de lo que pasaba en el estadio Latinoamericano de La Habana. Primero se nombró a Higinio Velez como manager, designación justa para el hombre que había dominado las Series Nacionales al timón de la temible Aplanadora Santiaguera.

No obstante, el reto del dirigente y su equipo de trabajo era enorme desde la conformación de la preselección porque solo par de años antes había concluido el proceso de retiro de una generación de atletas que marcó una era de victorias.

Sin figuras como Omar Linares, Antonio Pacheco, Germán Mesa, Orestes Kindelán, Omar Ajete, Rogelio García o José Ibar, era muy complicado armar un roster que inspirara respeto en los rivales. Quizás por eso el director santiaguero dejó aquella famosa frase el día que informó los integrantes del conjunto: “este es un equipo de hombres y no de nombres”.

El “Viyo” Odelín ha sido el camagüeyano que más ha brillado en el Clásico Mundial.El “Viyo” Odelín ha sido el camagüeyano que más ha brillado en el Clásico Mundial.

 Pues en aquel listado aparecieron dos camagüeyanos: el lanzador Vicyohandri Odelín, quien saltó a la fama en su debut internacional en la Copa Mundial de 2002, y el jardinero e inicialista Leslie Anderson, un explosivo muchacho que ganó aplausos desde su asombrosa campaña de Novato del Año 2001.

Ellos, junto a consagrados como Eduardo Paret, Michel Enriquez, Ariel Pestano, Osmani Urrutia, Ormari Romero, Adiel Palma o Pedro Luis Lazo, y a jóvenes talentosos como Yuliesky Gurriel, Alexei Ramírez, Joan Carlos Pedroso, Yadel Martí, Yadier Pedroso o Yuniesky Maya, llenaron de felicidad a millones de cubanos que vimos cómo remontaron decenas de dificultades para alcanzar la gran final del torneo.

El extraordinario performance de aquellos hombres que derrotaron a constelaciones como las de República Dominicana o Puerto Rico, tuvo su clímax en el choque frente a Japón, elenco que junto a Corea del Sur exaltó el béisbol asiático sobre potencias como Estados Unidos o México.

Pese a no ganar el partido por la medalla de oro (6-10), nuestro equipo fue recibido por todo lo alto en cada provincia y todavía hoy se les consideran los héroes que supieron “dejar la piel en el terreno” por el orgullo patrio.

Tres años después y con altas expectativas, el conjunto de las cuatro letras regresó al Clásico. En 2009 presenciamos múltiples batallas: las de estadounidenses, dominicanos, puertorriqueños y venezolanos por demostrar que eran las grandes potencias del deporte; las de los cubanos por probar que aquel metal plateado no fue casualidad; y las de japoneses y coreanos por reafirmar el poderío asiático, algo que finalmente ocurrió con el segundo cetro consecutivo de los Samurai.

En aquel evento Higinio volvió a comandar la nave criolla, en la que solamente Anderson representó a nuestro territorio.

 En esta foto Leslie Anderson carga a su espalda al pinareño Alexei Ramírez en una celebración tras concluir un partido del primer Clásico Mundial. “Lele” era hasta ahora el único camagüeyano con dos participaciones en estos eventos (en este V se suma Yariel Rodríguez), mientras que Alexei repite, junto a los lanzadores Shairon Martis y Paolo Espino, de Países Bajos y Panamá, respectivamente, como únicos peloteros activos de aquel torneo inaugural de 2026.En esta foto Leslie Anderson carga a su espalda al pinareño Alexei Ramírez en una celebración tras concluir un partido del primer Clásico Mundial. “Lele” era hasta ahora el único camagüeyano con dos participaciones en estos eventos (en este V se suma Yariel Rodríguez), mientras que Alexei repite, junto a los lanzadores Shairon Martis y Paolo Espino, de Países Bajos y Panamá, respectivamente, como únicos peloteros activos de aquel torneo inaugural de 2026.

 Para 2013 todos tratarían de destronar a Japón, incluido nuestro elenco, esta vez dirigido por Victor Mesa y en el que no se incluyó ningún pelotero camagüeyano. Durante la primera ronda los nuestros impresionaron por su productividad ofensiva, pero un fatídico descalabro frente a los Países Bajos en segunda ronda, envió a casa con un quinto escaño al que muchos consideran el roster más potente que hemos presentado.

Finalmente sería la República Dominicana la potencia caribeña que llegaría por primera vez al trono.

Con Carlos Martí como director técnico, solo el torpedero Alexander Ayala se coló en el listado final para la edición de 2017. Ayala tuvo que mudarse a la antesala para mantenerse como regular en el line up y así logró una buena actuación, pero el Cuba registró su peor ubicación al quedar en séptimo lugar.

Ese fue el año en el que los creadores del certamen, los Estados Unidos, levantarían el trofeo.

La pandemia de COVID-19 y la aparición desde 2015 del Premier 12, un certamen intermedio que reúne a los doce primeros países del ranking del orbe, obligó a retrasar el quinto episodio de los Clásicos hasta 2023.

Hace tres años el mayor archipiélago del Caribe vibró de emoción nuevamente cuando el llamado Team Asere resucitó de lo que parecía una eliminación en primera ronda para llegar hasta la semifinal del Clásico.

Aunque en esa instancia el Dream Team de los Estados Unidos los superó con facilidad, se celebró el regreso a los cuatro grandes del concierto internacional. Mucho tuvieron que ver en ese gran logro los esfuerzos de los lanzadores Yariel Rodríguez y José Ramón Rodríguez.

Para la final se reservó un espectáculo digno de una película, en la que los japoneses le arrebataron el cetro a los norteamericanos.

Como nota al pie, resulta increíble el hecho de que nunca un camagüeyano ha formado parte de los cuerpos técnicos de nuestras selecciones en los Clásicos. De hecho, solo Miguel Borroto, manager del conjunto que nos representó en el Torneo Premier 12 de 2019, se ha incluido en un colectivo de entrenadores a eventos de alto nivel en lo que va de siglo.

Ahora fueron tres los agramontinos que defndieron la bandera de la estrella solitaria en la reunión más esperada del que adoptamos como Deporte Nacional.

La fuerza del Camagüey se encomendó a los brazos de Yariel Rodríguez, el guajiro que rompió los esquemas para representar a su tierra querida, de Josimar Cousín, el talento que busca explotar de una vez, y en el empuje del capitán de los Toros de la Llanura, Leonel Moas Jr, quien representa todo lo bueno que un atleta debería ser.

 Los tres con las cuatro letras