La mambisada continúa. Junto a Jorge Luis Tapia Fonseca, primer secretario del Partido en todo el Camagüey, y Walter Simón Noris, principal dirigente político en Guáimaro; junto a Isabel González Cárdenas, presidenta del Gobierno en la provincia, y Miledis Bebert Pérez, guía en aquel municipio de la asamblea popular heredada de los patriotas reunidos en 1869, estuvieron cuadros, oficiales, diputados, delegados y gente de pueblo, mucha gente que como en el abril más grande de aquella comarca se asomaron a corroborar cuánto bueno se hablaba por Cuba.

 Otra vez, al pie del mausoleo a Ana Betancourt, resonaron en aires de Cuba libre, en hermosa escenificación, sus palabras en defensa de las mujeres, aquellas palabras anticipatorias que merecieron público elogio de Céspedes.

 Otra vez el gran patriota Desiderio Borroto Valdés —enamorado de su tierra como están los historiadores auténticos— narró con el tono emocionado de un mambí que carga en las mañanas y conversa en las tardes, la hazaña colectiva de la ciudad en la que un sábado glorioso el pueblo se fue de juntas a la plaza mientras los grandes patricios ordenaban en Ley la manera de pelear y de ser libres.

 Entre tanta gloria nacida en el alma y en la letra, Desiderio, quien suele decir que en el articulado estaba la médula de la nación cubana, destacaba el 25, ese que consideraba a todos los hombres como soldados de la patria. Perfectamente concordante con dicho artículo resultó entonces la entrega del Escudo de la Ciudad de Guáimaro a Manuel López Zaldívar, un luchador que organizó en la histórica urbe la primera célula del Movimiento 26 de Julio.

 En efecto, cada hombre y mujer cubanos son soldados. Lo demuestran muy bien los vertientinos Francisca León Bermúdez y Mario Miyares Socarrás, la floridana Nieves López Ruiz, la principeña Iraida Curró Basulto y el guaimareño René Pimentel Fernández, reconocidos como delegados fundadores del Poder Popular que se mantienen en plena actividad, sin cansancio.

 La intervención especial de Isabel González Cárdenas partió de las difíciles condiciones en que grandes patriotas iniciaron la Revolución y repasó sus grandes aportes a la formación de la nacionalidad cubana. La diputada señaló el deber colectivo de mantener en alto el legado de quienes iniciaron el camino de la libertad y la independencia y comentó que la Constitución de Guáimaro encuentra total vigencia en la que actualmente marca los destinos de Cuba.
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