CAMAGÜEY.- El central azucarero Carlos Manuel de Céspedes, ubicado en el municipio de igual nombre se incorpora desde hoy a la zafra 2025-2026, en la cual prevé producir más de 10 mil toneladas del endulzante.
La provincia ya tiene en operaciones el ingenio Siboney, localizado en Sibanicú, que arrancó sus molinos a inicios del actual mes, y entre ambos deben alcanzar más de 14 mil toneladas métricas de azúcar crudo.
Respecto a la fábrica cespedeña, en el momento del arranque presentó dificultades en el segundo turbo, inconveniente en el que laboran sin descanso para solucionarlo y poder comenzar cuanto antes la elaboración de azúcar, según declaró Ibrahim Guzmán Gómez, jefe de mantenimiento industrial en esa empresa.
La entidad posee garantía de caña, principal materia prima que recibirán de áreas de la propia demarcación, así como del Consejo Popular Argentina, en el vecino municipio de Florida, y otra parte desde Vertientes.
Guzmán Gómez puntualizó que la mayor cantidad de la gramínea la aportarán las cooperativas de Producción Agropecuaria Jesús Menéndez Larrondo y Gualberto Galván Cervantes.
El central Carlos Manuel de Céspedes ejecuta la presente contienda con el apoyo de fuerza laboral de su homólogo Panamá, en Vertientes, y de entidades afines ubicadas en Florida, añadió el funcionario, al tiempo que manifestó el propósito de romper la cadena de incumplimientos de los últimos años, indica en su página web el Telecentro Televisión Camagüey.
Ambas industrias azucareras agramontinas han incursionado en la producción de meladura, como parte de la diversificación de sus producciones, y una manera de buscar beneficios a la economía de la empresa, mediante generación de ingresos para asegurar el pago de los salarios.
De acuerdo con fuentes del sector, cada tonelada de meladura, empleada en sustitución de la miel para fabricar aguardientes se valora en 35 mil pesos.
Esa actividad también reporta favorables resultados en cuanto al ahorro de electricidad, y repercute en la recuperación de la fuerza de trabajo, al aumentar los ingresos y la posibilidad de distribución.
La rama agroazucarera en Cuba, imprescindible en la economía del país, está llamada de forma general a superar indicadores de eficiencia en el ámbito fabril, con ayuda de la parte agrícola, en el suministro de la caña requerida y de calidad.
Todo ese esfuerzo conjunto de los distintos componentes permitirá recuperar la producción de azúcar en la nación antillana, que decrece en este renglón esencial en la canasta familiar normada, la entrega a organismos, y otros fines sociales.
