“Hemos visto avances en el fomento de los huertos intensivos y la siembra de especies frutales, dos tareas que tienen gran impacto por los beneficios inmediatos que pueden reportarle a la población”, apuntó el doctor Adolfo Rodríguez Nodal, jefe nacional del programa. “Sin embargo, entre los temas pendientes queda la producción de semillas, esencial para el desarrollo de nuevos polos y que sigue tropezando con problemas como el del pago a los productores”.

Otro motivo de inquietud radica en las grandes superficies cubiertas por el marabú, una planta espinosa que se extiende por más de 5 500 de las hectáreas destinadas a cultivos del programa suburbano; casi la mitad de dichas extensiones (unas 2 000 ha) son tierras en las que los rebrotes han vuelto a ocupar el terreno que se había recuperado para la siembra o la ganadería.

Lo más preocupante es que buena parte de esos campos poseen sistemas de riego o potencialidades para instalarlos, y por su cercanía a las principales poblaciones pudieran reportar beneficios sin mayores costos de transportación.

Hasta ahora, Camagüey ha cosechado sus mejores resultados en la modalidad urbana, que en 2014 produjo unas 98 mil toneladas de alimentos, fundamentalmente hortalizas y frutas.

De acuerdo con Javier Rodríguez Guerrero, especialista principal en la delegación del Ministerio de la Agricultura, en la actualidad se encuentran en funcionamiento 114 organopónicos, 1 259 huertos intensivos 11 casas de cultivo semiprotegido. “Estamos hablando de unas 581 hectáreas que tributan directamente a las zonas urbanas y al consumo social, casi sin gastos de acopio ni uso de productos químicos”.

El ejemplo más significativo es el organopónico Tínima, ubicado al norte de la ciudad de Camagüey, considerado el mejor del país entre los de su tipo, motivo por el cual recibió la condición de Excelencia. Otro similar deberá instalarse en la norteña ciudad de Nuevitas, una zona con grandes dificultades para la producción agrícola debido a la baja fertilidad de sus suelos y que tiene en esa modalidad una de sus opciones más promisorias.

El Programa de la Agricultura Urbana y Suburbana de Cuba se inició el 27 de diciembre de 1987, por indicación del general de Ejército Raúl Castro y a partir de una experiencia previa en varias unidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Más de veinte años después, en 2009, Camagüey fue pionero en el proyecto de la agricultura suburbana, que pretende desarrollar polos agrícolas en un perímetro cercano a las ciudades y poblados.

{flike} {plusone} {ttweet}