En abril de 2013, cuando el San Juan todavía se preparaba a fuego lento, los cueros de los tambores de Cristina Varona Bandera seguían guardados en el patio de su casa, en el reparto La Rubia. Sus muchachos llegaban ansiosos por armarlos, pero aún faltaba para mayo, cuando comenzarían los ensayos. Ella, mientras tanto, iba atando los cabos sueltos de otro paseo.