La ceremonia se efectuó ese día en Camagüey en los predios de la iglesia de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, con la presencia del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro y de autoridades eclesiásticas, en representación del Vaticano y de Cuba.
En la historia de Cuba fue la primera vez que se efectuaba un rito de este tipo que requirió, con anterioridad, todo un proceso, iniciado en 1989, acorde con las normas de la Santa Sede hasta aprobarse finalmente por el Sumo Pontífice Benedicto XVI.
A Padre Olallo, en cuyo honor funciona aquí un hogar de ancianos al igual que una de las calles de esta urbe con su nombre, se le atribuyen muchos gestos de humanismo y de acercamiento a la gente pobre.
Según referencias Padre Olallo asumió la acción de limpieza del rostro ensangrentado y enlodado del Mayor General Ignacio Agramonte, caído en combate el 11 de mayo de 1873 en el potrero de Jimaguayú, al sur de esta ciudad y traído en la madrugada del siguiente día hasta la Plaza San Juan de Dios por una columna de militares españoles.
En un folleto circulado, en ocasión del acto de Beatificación, se señala que Padre Olallo permaneció durante casi 54 años, hasta su muerte en el hospital San Juan de Dios, de la ciudad de Camagüey como enfermero bondadoso, cercano y solícito con mucha entrega al cuidado físico, social, sicológico y espiritual.
No olvidemos que era una época en que por las guerras, las epidemias, la esclavitud y el desamparo, la sociedad camagüeyana de entonces sufría la mayor pobreza y miseria.
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