Así lo consideró en esta ciudad, sede de la V Jornada ARTECOMIC, Arturo Delgado, compilador del volumen Los hijos de Quasar, que con la participación del destacado dibujante cubano Arístides Hernández (ARES) y otros cultores de esa manifestación vio la luz gracias a Ediciones Luminaria, de Sancti Spíritus.

Hasta el momento, solo en esa provincia y en la vecina Cienfuegos se han concretado proyectos a nivel local para la edición de textos de ese tipo, quizás por ser considerado erróneamente de un valor estético inferior a la narrativa, la poesía o el ensayo, comentó Delgado.

Nada más lejano de la realidad, pues la comunicación a través del cómic o la caricatura tiene una inmensa valía como elemento de expresión popular que en la prensa cubana, por ejemplo, alcanzó un papel esencial a lo largo de todo el siglo XX, dijo el también editor del periódico espirituano Escambray. 

Añadió que "Luminaria" pretende editar otros dos textos similares con más artistas de la gráfica, y ya tiene aprobada, por el Instituto Cubano del Libro, la publicación de “Yakro”, de Orestes Suárez, que daría inicio a una serie sobre clásicos de la historieta cubana.

Auspiciado por el Consejo Provincial de las Artes Plásticas, ARTECOMIC se celebra anualmente con talleres creativos, conferencias, exposiciones y proyección de audiovisuales relacionados con el tema y concursos.
En esta oportunidad se dedicó a España, cuya primera historieta registrada, “Historia de las desgracias de un hombre afortunado”, fue editada en Cuba en el siglo XIX.

Su autor, Víctor Patricio de Landaluze, fue un militar vasco asentado en la nación caribeña, y su obra apareció el 20 de septiembre de 1857 en La Charanga, revista literaria y satírica, en tanto los primeros ejemplos aparecidos en la prensa propiamente peninsular datan de 1864.

El evento concluirá esta noche con la premiación de los concursos convocados. 

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