Una vez más, y ahora por vez primera en la VII Cumbre de Las Américas, el mundo conoció de los sufrimientos de cientos de nuestros hogares a consecuencia de las acciones hostiles ejecutadas por el imperialismo entre el 1ro. de Enero de 1959 y el 31 de mayo de 1999, fecha en que se presentó la Demanda del pueblo de Cuba al Gobierno de los estados Unidos por daños humanos: 3 478 vidas y 2 009 discapacitados total o parcialmente.
De entonces acá la cifra del dolor se ha incrementado, basta con señalar los que han perecido en el trágico intento de acogerse a la Ley de ajuste cubano.
La conmemoración por estos días del aniversario 54 los sucesos relacionados con la primera gran derrota del imperialismo en Latinoamérica en Playa Girón, nos sitúan sin lugar a dudas, ante uno de los hechos organizados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de mayor connotación tanto en el orden militar como patriótico y político.
El período entre 1959 y 1965 estuvo marcado por la actuación de 299 bandas que agruparon a 3 995 contrarrevolucionarios que llegaron a operar en todo el territorio nacional hasta su desarticulación, igual que en Girón, por la decisiva y combativa participación del pueblo organizado en las Milicias Nacionales Revolucionarias. No pueden olvidarse en esta etapa los horrendos asesinatos del joven alfabetizar Manuel Ascunce y el campesino Pedro Lantigua.
En su Quinto acápite sobre los Hechos expuestos en la Demanda queda bien definido que el terrorismo ha sido un instrumento permanente de la política exterior de los Estados Unidos contra Cuba, y que las modalidades de su aplicación comprenden sabotajes o destrucción de objetivos civiles dentro del país; ataques piratas contra instalaciones costeras, naves mercantes y pesqueras; atentados contra instalaciones y personal cubano en el exterior, sedes diplomáticas... dígase la explosión del vapor francés La Coubre el 4 de marzo de 1960, el crimen de Barbados del 6 de octubre de 1976...
En 1997 siete bombas estallaron en hoteles de La Habana, acciones financiadas, y organizadas por la Fundación Nacional Cubano Americana, con la participación de mercenarios contratados de países centroamericanos, dirigidos, entre otros, por el terrorista insigne Luis Posada Carriles, quien aún pasea libremente por las calles de Miami.
Conocimos y apoyamos la declaración de principios de nuestra delegación a la Cumbre americana ante la presencia de apátridas, mercenarios, y hasta asesinos en el evento. Nos unimos a la emoción del Presidente cubano cuando manifestó: “¡País terrorista nosotros!... ¿Quién puede pensar que vamos a obligar a todo un pueblo a hacer el sacrificio que ha hecho el pueblo cubano para subsistir, para ayudar a otras naciones?”
Justamente, en correspondencia con ese espíritu solidario que hemos fomentado los cubanos acaba de regresar al país un grupo de los integrantes del Contingente Internacional Henry Reeve que acaba de enfrentar exitosamente al Ébola en el continente africano.
Mucho de ese pasado de tristeza y oprobio vivido por los cubanos podríamos relacionar hasta conformar una relación interminable; de una u otra forma todos tenemos una cuota de responsabilidad en mantener vivas estas páginas de nuestra historia a como dé lugar, porque de olvidarlas, puede que un día, sin darnos cuenta, el terrorismo se nos presente arropado en un nuevo disfraz.
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