Este año la Organización de Naciones Unidas (ONU), organismo que decidió celebrar la fecha 1992, dedica especial énfasis a la relación entre agua y energía, perfecto binomio imposible de romper.
Y es que el “oro azul”, como le llaman al recurso hídrico en los últimos tiempos, está estrechamente ligado a la generación y transmisión de energía, sobre todo hidroeléctrica.
A su vez, aproximadamente el ocho por ciento de la generación de energía global se utiliza para la extracción, tratamiento y transporte del líquido a los consumidores, según consta en el sitio web de la ONU.
En la actualidad, se realiza especial énfasis en el nexo entre ambas fuentes en la erradicación de la pobreza y las desigualdades, sobre todo para aquellas poblaciones que aún carecen de agua potable y, por consiguiente, de un adecuado saneamiento, alimentación y servicios energéticos.
De acuerdo con estudios de las propias Naciones Unidas, más de mil millones de personas a nivel mundial no tienen acceso a la electricidad; 768 millones carecen de fuentes mejoradas de agua potable, y la falta de saneamiento aqueja a más de dos mil millones de seres humanos.
En aras de lograr mayor calidad y eficiencia en el aprovechamiento del potencial hídrico para la obtención de energía eléctrica, el estado cubano ha trabajado durante varios años y continúa en el empeño de identificar las principales fuentes hidroenergéticas disponibles en el país.
Expertos en esa rama coinciden en que, aunque la Isla no tiene grandes ríos, posee gran potencial hidroeléctrico, del cual solo se aprovecha una parte, al utilizar medianas y pequeñas caídas de agua y ríos. La nación cuenta, además, con presas y canales los cuales pueden ser utilizados con ese fin.
De acuerdo con Mario Alberto Arrastía, miembro de la sociedad Cubasolar, hoy la nación emplea poco más del 10 por ciento de sus potencialidades de producción de electricidad por medio del agua.
Aunque data de principios del siglo XX la aplicación de la hidroenergía como fuente de generación de electricidad en Cuba, aún existen pequeñas instalaciones que se mantienen generando, como la pequeña central hidroeléctrica Guaso, en Guantánamo; San Blas, en Cienfuegos; Piloto y San Vicente, en Pinar del Río y Barranca, en Granma.
Sin embargo, en las zonas montañosas de las provincias orientales aún se conservan ruinas demostrativas de que ya en el siglo XIX se utilizaba la energía hidráulica para mover despulpadoras de café y molinos de granos.
La generación de este tipo de energía, además de proporcionar una alternativa ante la quema de combustibles fósiles o el empleo de la energía nuclear, constituye freno a las emisiones de cenizas y desechos radiactivos a la atmósfera.
Agua y energía:binomio indisoluble
Por Lisandra Romeo Matos /Servicio Especial de la AIN
