En Cuba ningún infante muere por esa causa desde hace décadas; lo nuestro es más bien el ansia de una dieta balanceada que, a pesar de las numerosas reformas en los ámbitos agrícola y ganadero, aún no aparece en la mayoría de nuestros platos.
La falta de recursos, la mala contratación y los rollos en la comercialización atentan contra las producciones y favorecen un alza en los precios que estresa al trabajador promedio. De esto se ha hablado tanto... Pero, ¿cómo incide la escasa capacitación de productores y empresarios en la posibilidad de convertir en realidad nuestros anhelos de una buena alimentación?
El campesinado, sector agropecuario más productivo del país, juega un rol protagónico para lograr alimentos asequibles a los distintos niveles del bolsillo.
Y quizás el desconocimiento de cómo producir mejor sea, por encima de la falta de recursos, que es inobjetablemente dañina, el peor escollo para satisfacer nuestros anhelos de comer bien.
Si bien existen millonarios en dinero y experiencia, a nuestros campos llegaron, sobre todo tras el último quinquenio, usufructuarios principiantes ávidos de una capacitación que no llega. ¿Cuántos saben que una vaca requiere entre 38 y 110 litros de agua al día?; el acuartonamiento, el mejor modo de aprovechar los pastos, es irrisorio en la provincia más ganadera de Cuba; los insuficientes forrajes se siembran, para colmo, en las áreas limpias de pastoreo; y el manejo reproductivo, con la inseminación artificial muy reducida, atenta con dejarnos en un eterno período de vacas flacas —o mejor dicho— en una etapa de vacas en cuerpos de chivas, a juzgar por los adefesios que se ven en los campos.
¿Y qué decir de los agrícolas sin siembras escalonadas, sin priorizar los cultivos de ciclo corto, sin dominar las antiguas y nuevas mañas agroecológicas, y que aún carecen, en su mayoría, de sistemas de riego? Es común encontrar surcos de boniatos no fertilizados antes de la siembra, o aplicaciones de fertilizantes sin adecuados niveles de humedad. ¿Qué agricultor no sabe que por cada metro debe haber unos cuatro boniatos? Pocos desconocen esto, pero no lo logran porque sucede que contratan a hombres para la plantación, pero no controlan que todo ocurra del modo adecuado.
Es usual que no se planten las aconsejadas barreras de caña de azúcar o king grass para proteger cultivos donde hay que invertir bastante, como la fruta bomba, tan atacada por virus portados por insectos. A veces la terquedad hace mayores estragos que la ignorancia.
Ni la ganadería ni la agricultura se desarrollan a caprichos o con improvisación. Los directivos, desde el presidente de cooperativa hasta el director de empresa, deben saber lo suficiente de temas agropecuarios como para aconsejar a sus subordinados, de lo contrario, ¿cómo será respetado su mandato? Tienen que conocer de economía y leyes como para unirse al economista en la lectura de un estado financiero, y para no escuchar en otro “idioma” al abogado cuando establezca un proceso de demanda, o aconseje mejores términos para un contrato.
Varias empresas de la Agricultura poseen cuadros e incluso plazas de especialistas cubiertas con personas procedentes de otros sectores. Conozco a quienes con el tiempo adquirieron el saber para un buen desempeño en algo que no estudiaron en la universidad, pero siempre es un riesgo ubicar a personas no expertas en cargos de dirección sin la preparación afín.
Las dificultades con el contrato son ejemplo del peligro que entraña un personal no capacitado debidamente. Los planes de cualquier producto se corresponden con lo contratado, pero si se comparan los incumplimientos con las demandas es fácil concluir que no se procede en correspondencia con las facilidades legales. Entonces, uno se encuentra por ahí al productor que no demanda a Acopio por no recogerle el tomate, porque hace unos meses atrás él no le entregó en tiempo la yuca.
¿Cuántos valientes no entregaron sus tierras o las tienen subutilizadas con ganado mayor siendo mejor para el ovino, por ejemplo, por no tramitar un cambio de actividad fundamental en las instancias municipales del Centro Nacional del Control de la Tierra?
Los cooperativistas experimentados, la Asociación de Técnicos Agrícolas y Forestales y la Asociación Cubana de Producción Animal no bastan para la superación de los guajiros novatos. Pero más acciones de las cooperativas y de estas entidades junto al apoyo de los especialistas de instituciones científicas de la Agricultura, investigadores de la Universidad y de otros organismos como el CITMA, pueden fundamentar sobre bases sólidas una mayor y mejor productividad en nuestra campiña.
Para multiplicar bien la erudición no bastan los diplomados de dirección empresarial ni ninguna otra acción de superación en la comodidad de un aula, hay que llegar al surco y mostrarle al guajiro la efectividad de una idea diferente. Los consejos con olor a monte son los mejor escuchados por quienes viven en él. Tiempo, dinero, combustible, lo que haga falta nunca será mal empleado para enseñarles cómo producir mejor a los encargados de mantenernos sin muertos por hambre y arreglarnos la dieta, pues como dijo el célebre político Abraham Lincoln: “El conocimiento es la mejor inversión que se puede hacer”.
{flike} {plusone} {ttweet}
