Horas antes, al amanecer de aquel 21 de octubre de 1959, hace 55 años, el comandante y jefe del Estado Mayor General del Ejército Rebelde, Camilo Cienfuegos Gorriarán, por órdenes de Fidel se trasladó en avión a Camagüey.
Pero para comprender mejor el por qué de esta situación sería oportuno referirnos a lo ocurrido dos días antes:
En horas de la tarde del 19 de octubre, Huber Matos había enviado un radio al Estado Mayor del Ejército Rebelde con su renuncia a continuar siendo jefe militar de la provincia ante la amenaza del "peligro comunista" para Cuba (para él eran los comandantes Raúl Castro Ruz y Ernesto Che Guevara), y que "era mejor apartarse uno mismo antes de que lo quitaran".
Y la noche del 20 no acudió a la Plaza de los Trabajadores al acto de masas en recordación al XI aniversario del asesinato del líder campesino Sabino Pupo a manos de sicarios de la Manatí Sugar Company, y rumores de que "algo ocurría"(*). Ante esta situación los capitanes Jorge Enrique Mendoza Reboredo y Orestes Varela se comunicaron con Fidel.
El Comandante en Jefe les orientó apoyarse en la Policía, el Batallón del Tercio Táctico y otras fuerzas leales, ocupar hospitales y farmacias, emisoras de radio y el periódico Adelante, y alertar al pueblo...
A su arribo al territorio, con el comandante Arsenio García Dávila, jefe de la Policía en la provincia, fue para el cuartel Agramonte. Subió solo a la habitación de Matos. El héroe guerrillero extrajo del bolsillo de su camisa unos papeles doblados, los tiró sobre la cama, y dijo: "¡Ahí manda Fidel la respuesta a tu renuncia!" Huber Matos los cogió y leyó detenidamente. Camilo ordenó: "¡Vístete y vamos para la comandancia!".
Allí reprochó a los oficiales presentes el haberse dejado engañar por Matos. Algunos respondieron no estar vinculados con él, ni tampoco los combatientes del cuartel, como se decía por la radio. Huber aseguró era "un complot de Mendoza Reboredo" para hacerle daño.
Camilo ordenó buscar en su oficina y aparecieron más de veinte renuncias, prueba de que mentían (Se sabría después que no todos formaron parte del complot). Mientras discutían, Camilo recibió el aviso de que Fidel estaba en Camagüey, y partió a su encuentro...
Fidel del aeropuerto fue para la ciudad y, tomó a pie por la calle República, rodeado de pueblo. Estuvo unos minutos en Radio Legendario (frente al teatro Apolo), y se dirigió a las oficinas del INRA... Camilo le explicó lo sucedido.
Y Fidel, seguido del pueblo, cogió a pie por las calles Independencia y Cisneros, hasta la de General Gómez, enrumbaron hacia la instalación militar, poco después subió a una camioneta, seguido por miles de hombres, mujeres y jóvenes, que coreaban y gritaban "¡Paredón para los traidores!".
Allí, desde el balcón de la comandancia, ante una multitudinaria manifestación, condenó la conjura que pretendía crear una crisis política, provocar una guerra fratricida, y la invasión norteamericana y de fuerzas títeres de gobiernos de América Latina para salvar a Cuba del "comunismo".
Antes recordó los vínculos de Huber Matos con Pedro Luis Díaz Lanz y Manuel Urrutia Lleó, y su política anticomunista para dividir a las fuerzas revolucionarias y los llamó "Los tres mosqueteros".
Así finalizó aquel peligroso capítulo de nuestra historia...
(*)Ese atardecer un avión lanzó octavillas contra el "comunismo" y bombardeó zonas céntricas de La Habana, con saldo de 46 heridos. Después se supo había sido Pedro Luis Díaz Lanz y Frank Sturgis, agente de la CIA. Esto aparte de rumores de que "algo ocurría". ¡Qué casualidad!
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