Camagúey.- Razones sobradas tenía Máximo Gómez cuando desde su campamento en el Ciego de Najasa el 15 de junio de 1874 emitía la orden de concentración general de las tropas que integraban la Primera División del Camagüey, para cinco días después, en el potrero de Los Isleños, presentar al norteamericano Henry Reeve como el nuevo jefe de ese contingente del Ejército Libertador.
El Inglesito, como se le conocía, después de haber peleado en la Guerra de Secesión estadounidense, decidió venir a Cuba para lo que se enroló en la expedición del "Perrit" que arribó a nuestro territorio el 11 de mayo de 1869. Su compatriota, el general Thomás Jordan venía como jefe militar.
Prácticamente acabados de desembarcar por la Bahía de Nipe, se produjeron varios enfrentamientos con los españoles, en uno de ellos Reeve, junto a un grupo de combatientes, fue hecho prisionero, fusilado y dejado por muerto.
Pero no había llegado la hora de la caída de El Inglesito, por lo que después de vagar sin rumbo, una vez más la suerte estuvo de su lado al topar con un grupo de insurrectos que lo llevaron al campamento del brigadier Luis Figueredo, en la finca El Mijail, donde se repuso de sus heridas hasta octubre en que vino al Camagüey para ponerse a las órdenes de Jordan, donde recibió el grado militar de teniente.
Ya para 1871 está en las filas de la caballería camagüeyana; rápidamente se convirtió en uno de los hombres de confianza de Ignacio Agramonte, al punto de que éste llegara a afirmar que entre sus hombres el único que reunía las condiciones requeridas para ser su sustituto era El Inglesito.
Cuando el 28 de septiembre de 1873 se produce el asalto al poblado de Santa Cruz del Sur, Reeve, al mando de la caballería tiene la misión de ocupar la entrada principal, dominada por tres piezas de artillería y un fortín defendido por tropas regulares.
Sobre este hecho apuntó Ramón Roa: " Y bajo el humo –Reeve- tocó la pieza con la punta de su machete, diciendo: está tomada, a tiempo que un artillero español le disparó su carabina a quemarropa, hiriéndole gravemente; lo cual no impidió que, herido y todo, dirigiera una carga sobre un grupo enemigo que se echaron mar adentro, en demanda de unos botes..." El Inglesito era transportado en camilla por sus compañeros, en tanto el cañón quedaba inservible.
Las graves heridas recibidas por Reeve ese día lo dejaban inválido para siempre de una pierna.
Tiempo después, el 10 de diciembre de 1873, Reeve era ascendido a general de brigada; así peleó en la trascendental Batalla de Las Guásimas, en la que se distinguió en una demoledora carga de caballería, aún sin casi poder sostenerse sobre su caballo.
No se equivocaba Agramonte.
Como jefe de la Primera División tuvo la importante misión de apoyar el paso de las huestes invasoras a Occidente, para lo que fue preciso desarrollar un grupo de acciones militares que atrajeran la atención del enemigo. Es así que cuando en enero de 1875 Gómez cruza la Trocha de Júcaro a Morón, lo deja al frente del departamento camagüeyano acompañado por 662 mambises, 200 de caballería y el resto infantes. Era evidente que el Camagüey no quedaba desamparado.
Hasta el mes de octubre permaneció El Inglesito en este puesto hasta que pasó a Las Villas, como jefe de la Brigada de Colón, vanguardia de las fuerzas invasoras, con las que pudo penetrar hasta las inmediaciones de Cárdenas, Matanzas, dejando a su paso grandes estragos, al destruir cañaverales e ingenios, base económica del poder colonial.
El Inglesito, que había nacido en la ciudad de Brooklyn, Nueva York, el 4 de abril de 1850, cae en combate el 4 de agosto de 1876 en Cayo Inglés, en las inmediaciones de Yaguaramas, para inscribirse en los hombres que, desde otros pueblos, vinieron al nuestro a derramar su sangre.
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