Posteriormente la patriota en carta a su sobrino Gonzalo de Quesada, apuntaba que;“Por la noche hablé en un meeting: pocas palabras que se perdieron en el atronador ruidos de los aplausos, creo que fueron poco más o menos las siguientes, Ciudadanos: la mujer en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa, en que una revolución nueva rompe su yugo y le desata las alas.
Ciudadanos: aquí todo era esclavo; la cuna, el color, el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color emancipando al siervo. Llegó el momento de libertar a la mujer”.
En su magnífico y vibrante artículo “El 10 de Abril” José Martí, sin haber estado presente en aquellos acontecimientos que dieron origen al nacimiento de la República de Cuba en Armas describió el acto protagonizado por la patriota camagüeyana: “...al caer la noche, cuando el entusiasmo no cabe en las casas, en la plaza es la cita, y una mesa la tribuna: todo es amor y fuerza la palabra (...) en el noble tumulto, una mujer de oratoria vibrante, Ana Betancourt, anuncia que el fuego de la libertad y el ansia del martirio no calientan con más viveza el alma del hombre que de la mujer cubana...
Es oportuno destacar que Ana Betancourt no era remisa al movimiento feminista que comenzaba en Europa y los Estados Unidos, según investigaciones, su caso es considerado como vanguardia de esta corriente a nivel continental al ser el único conocido en Latinoamérica. Las mujeres norteamericanas, inglesas y francesas comenzaron a abogar por sus derechos entre 1868 y 1871, época por la que la internacionalmente conocida Clara Zetkin tenía 12 años.
Una de las primeras manifestaciones de materialización de los anhelos de las mujeres cubanas se concretó en el año 1936 tuvieron derecho a participar en los comicios, tanto como electora como elegidas a cargos representativos en el gobierno, claro está que esto último aún estaba lejos de ser interiorizado en la conciencia del pueblo.
Es el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 quien comienza la senda de aspiraciones de emancipación de la mujer, llevándola a la posición sobresaliente que hoy ocupa en todas las esferas de la sociedad, aunque aún es imprescindible sostener la batalla por la plena igualdad.
En homenaje a esta insigne camagüeyana, el Consejo de Estado de la República de Cuba estableció la Orden Ana Betancourt para reconocer la trayectoria ejemplar de las mujeres cubanas en su hacer cotidiano por el engrandecimiento de la obra de nuestro socialismo.
Hoy, a 145 años del histórico acontecimiento no resulta extraño que Céspedes señalara: Una mujer, adelantándose a su siglo pidió en Cuba la emancipación de la mujer.
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