Por eso no resulta extraño que tantos de sus pobladores tomen la carretera hacia algunos de los balnearios de la provincia, en un peregrinar que supera siempre el medio centenar de kilómetros.

Los que no quieren o no pueden hacerlo tienen en el Instituto Cubano de Deportes la opción más segura. Sobre todo porque de sus cuidados depende la única piscina del territorio –olímpica para más detalles– que desde 1976 se ubica en el punto donde se encuentran las comunidades de Céspedes y Estrella.

Sus referencias son de las más de fáciles de conseguir por esos predios del Occidente camagüeyano, pues de niños a adultos no falta quien haya pasado unas cuantas jornadas allí.

Así lo asegura Winifred Luciano Yera para quien todos los años ese sitio resalta en la agenda de lugares a los que visitar. “Yo soy de las que viene casi todos los días y me quedo hasta que cierran. Lo que pasa es que aquí hay ambiente, organizan juegos y la música no falta; lo único que les criticaría es que no se mantiene la misma oferta durante todo el año y si uno se pone a pensar en otros meses hay prácticamente la misma temperatura y la juventud sigue necesitando lugares adonde ir”.

Por similares motivos cada semana Ronny, Maikel y Doynis viajan desde la vecina ciudad de Florida, para “huirle al calor y pasar un buen rato”. “Es verdad que allá funciona la del hotel, pero aparte de que la entrada es mucho más cara, aquella piscina está siempre con menos gente y uno termina aburriéndose”, afirma uno. “Con el mismo dinero que se gasta en Florida, venimos los tres, pagamos la entrada y hasta nos comemos algo”, apunta otro, mientras hacen un alto para esperar a que “baje el sol”.

Piscina de todos

Inusual por su ubicación y longevidad, la piscina del municipio de Carlos Manuel Céspedes, es –en realidad– fruto de muchos esfuerzos y cuidados. Y es que en sus casi cuatro décadas esa instalación no ha recibido nunca un mantenimiento capital.

“Las tuberías que tenemos son las originales, de hierro, así que ya usted se imaginará como están después de tantos años de uso continuo y por el efecto del cloro”, comenta Ramón Blanco Culay, subdirector del combinado deportivo número uno Ernesto Che Guevara, a cargo de la instalación. “Si no fuera por el esfuerzo de nuestros ocho trabajadores, el apoyo del Gobierno y de entidades como el central hace rato que hubiéramos tenido que cerrar. Por suerte, cada que tenemos un problema le partimos pa' arriba y lo mismo nos puedes encontrar parchando un tubo de un montón de pulgadas que ayudando en los juegos de participación. Lo importantes es que la piscina abra y la gente se divierta”.

Pero tampoco vendrían mal algunos recursos. Desde hace tiempo, reparar los techos y cambiar los tanques de recirculación es un sueño recurrente para René González Triana, técnico de la piscina desde 1982. “Este año hemos tenido que trabajar mucho, pues los equipos se deterioran y cuesta mantenerlos en uso. Con una inversión pequeña, la mayoría de esas dificultades podrían resolverse y asumiríamos en mejores condiciones las actividades recreativas y del deporte”.

Una larga hoja de servicios, que incluye la organización de competencias nacionales, y la aceptación que mantiene entre locales y visitantes son la mejor carta de presentación para la piscina cespedeña, que muy bien pudiera crecer en variedad y permanencia de sus ofertas.

“Como las mañanas son para los niños y las tardes para los jóvenes, queremos organizar también actividades dirigidas a los adultos, en el horario nocturno”, anuncia Ramón, antes de recordar que durante todo el verano desarrollarán el programa Aprendiendo a nadar, con pequeños de tres a cuatro años de edad, y que para lo que resta de 2015 pudieran mantenerse funcionando, gracias a la estabilidad en el suministro de cloro. “¿Qué sentido tiene no aprovechar la piscina?”, se pregunta. “Ninguno, nosotros ganamos cuando nos vemos así: brindándole servicio a la gente”.

{flike} {plusone} {ttweet}