Laurita compitió en la edición 17 del certamen con el cuento “Tres grandes hombres”, donde imagina a su papá y a sus dos abuelos como el Bolívar, el Hidalgo y el San Martín del relato martiano Tres Héroes.
Confiesa que “aunque a todo el mundo le parece muy raro, esa es mi lectura preferida de La Edad de Oro, desde que papi me la regaló sin yo saber leer en preescolar. Porque me gustaba tanto y porque me recordaba a los hombres importantes de mi familia, pensé en escribir de eso para el concurso”.
Roberto, por su parte, ganó en la categoría universitaria con un ensayo relativo al pensamiento integracionista del apóstol en el marco de la América Latina del siglo XIX. El texto, emergido del capítulo referencial de su tesis de grado, vincula el ideario del Héroe Nacional con el de contemporáneos como Simón Bolívar, Bernardo Monteagudo, Juan Bautista Alberdi y Manuel Carrasco Albán.
Junto a Roberto y Laurita, más de 11 mil estudiantes camagüeyanos de escuelas primarias, secundarias básicas, preuniversitarios y de centros de educación superior enviaron a la convocatoria regional del evento poesías, relatos, epístolas... inspiradas en el legado de Martí.
De entre esa avalancha, la Biblioteca Provincial Julio Antonio Mella reconoció a Leonardo González Rojas, Claudia Castellanos Bello, Karla Velázquez Galdós, Jennifer Alemán Guirado, María Isabel González Izaguirre, Kenia Vives Rodríguez, Anabel Fernández Rodríguez y Laura Mejías Méndez.
El torneo literario Leer a Martí se realiza en la Isla desde 1998 con el objetivo de motivar a la nuevas generaciones de cubanos a acercarse a la obra y a la vida de este hombre, uno de los intelectuales más grandes del siglo XIX americano.
La iniciativa cuenta con el auspicio de la Red de Bibliotecas Públicas y de Bibliotecas Escolares del país, la Oficina Nacional del Programa Martiano, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), el Fondo para el Desarrollo de la Educación y la Cultura, el Consejo Nacional de Casas de Cultura (CNCC), la Sociedad Cultural José Martí, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Los niños y jóvenes que cada año resultan reconocidos en el último escaño de la competencia reciben como presente colecciones de libros y viajan juntos a alguna provincia de Cuba donde realizan actividades de recreo y conocimiento. Además, sus obras se publican en una compilación que se les entrega y se distribuye en las principales bibliotecas del país.
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