CAMAGÜEY.- Hay fantasmas que habitan las casas abandonadas y otros que viven en la pantalla de un teléfono móvil. La nueva puesta de la Compañía Teatral La Andariega, No te mezas frente al espejo, presentada este fin de semana en su sede de la calle Independencia 206, en Camagüey, apuesta precisamente por ese cruce entre el horror clásico y los miedos contemporáneos.
Escrita y dirigida por Leonardo Richard e interpretada por Anyel Corredera Cruz, la obra presenta a un joven youtuber que transmite en vivo desde una vivienda marcada por la desaparición de una familia. Pero el verdadero conflicto trasciende la historia de terror para cuestionar la relación de las nuevas generaciones con las redes sociales, la virtualidad y la inteligencia artificial.
La semilla de este montaje, sin embargo, no nació ahora. Richard cuenta que su origen está en Ecerapased, un libro inédito de cuentos de terror que escribió en 2008 durante un curso impartido por la escritora Niurki Pérez.
De ese universo surgió primero El temor de la lechuza y, tras un largo proceso de transformaciones, la versión actual de No te mezas frente al espejo.
“Todo este contexto nos llevó a versionar porque ya esta obra existía de otro modo”, explica el director. La experiencia de viajar a México obligó además a replantear el espectáculo desde una economía de recursos, con menos actores y una concepción más minimalista, sin renunciar a la atmósfera inquietante que caracteriza la puesta.

Uno de los elementos más llamativos es el empleo de inteligencia artificial para generar íntegramente los audiovisuales. Richard insiste, sin embargo, en que la tecnología no sustituye la creación artística. “Uno debe aprender a usarla para calzar los conocimientos que uno tenga. Hay quien se va por el facilismo. Nosotros quisimos asumir el reto de usarla, pero siempre que la base de todo esté en la creación.”
La decisión resulta coherente con el propio discurso de la obra. La inteligencia artificial no aparece únicamente como herramienta de producción, sino como uno de los temas que preocupan al colectivo. Esa reflexión se extiende incluso a otras producciones de la compañía, como Burundanga, donde exploran un futuro en que la tecnología pueda desplazar la inteligencia humana.
Pero quizá el aspecto más interesante de la conversación con Richard es comprobar que, detrás del terror, hay una profunda preocupación por la infancia. Para él, los niños ya no viven aislados del mundo adulto. Escuchan conversaciones, participan de las angustias familiares y crecen en medio de una realidad cada vez más compleja. Por eso considera que el teatro debe dialogar también con esos conflictos, sin perder su condición de espacio seguro. “Lo importante es que todo el que esté en La Andariega tenga una burbuja, tenga su lugar donde olvidarse de todo, aprender y también prepararse para la vida.”
Esa visión también explica los próximos proyectos del grupo. Mientras preparan nuevas temporadas de Burundanga y La boca loca, trabajan ya en Los hijos de ellos, un espectáculo que abordará, desde la mirada infantil, las consecuencias emocionales de la emigración y la separación familiar. No
será una obra sobre política, aclara Richard, sino sobre las personas y las heridas que dejan determinadas decisiones en quienes menos pueden comprenderlas.

Anyel Corredera Cruz recuerda que No te mezas frente al espejo encontró una recepción muy distinta durante su presentación en México. Lejos de asustarse por la temática, un público acostumbrado a convivir culturalmente con la muerte se interesó por la construcción teatral de la atmósfera y por la manera en que el montaje combinaba actuación, sonido y recursos audiovisuales. La adaptación fue creciendo precisamente a partir de ese intercambio cultural y de las limitaciones materiales que obligaron a reducir un espectáculo originalmente concebido para un elenco mucho más amplio.
Esa capacidad de transformación parece definir hoy a La Andariega. Según el actor y maestro, el grupo no responde a una única línea estética: puede transitar del humor al drama, de la danza al teatro, de la experimentación tecnológica a los espectáculos para niños sin perder una identidad construida sobre la diversidad. Los talleres de verano, que continúan desarrollándose con una notable participación infantil, son otra muestra de esa vocación formativa que el colectivo mantiene incluso en tiempos difíciles.
La temporada apenas comienza. Después de No te mezas frente al espejo, La Andariega presentará Burundanga los días 17 y 18 de julio; La boca loca, el 23 y 24; y concluirá con Las brujas se salen el 31 de julio en el Parque Agramonte.
En un panorama donde el terror suele asociarse al sobresalto fácil, No te mezas frente al espejo propone otra lectura: los monstruos ya no solo habitan las leyendas. También aparecen en la hiperconectividad, en la dependencia tecnológica y en las incertidumbres de una época que obliga al teatro a reinventarse sin dejar de mirar, de frente, a la condición humana.
